Oración al Señor de los milagros
Si has estado buscando oraciones al Señor de los Milagros, no estás solo. En algún momento, casi todos hemos sentido esa profunda necesidad de un milagro: un cambio extraordinario que transforme una situación aparentemente imposible, alivie un dolor profundo o restaure lo que se ha perdido.
En este artículo compartimos oraciones y herramientas que puedes utilizar si anhelas un milagro en tu vida.
Ejemplos para una oración al Señor de los milagros
En nuestro e-book exploraremos los milagros en la Biblia. En este articulo veremos ejemplos de oraciones que pueden acompañar diferentes situaciones humanas — desde pedir fortaleza y claridad hasta solicitar intervención y paz.
#1 Oración al Señor de los milagros
Amadísimo Señor de los Milagros, hasta tu presencia he venido para confiarte nuestros problemas y nuestras dolencias.
Con la misma fe de la mujer que se acercó para tocar el borde de tu manto y que fue curada porque creyó, así nosotros nos postramos ante ti y te decimos desde el fondo del alma: "Señor, si quieres puedes curarnos".
Tú sigues obrando maravillas y sanando los enfermos, porque Tú has asumido nuestras debilidades y cargado nuestros sufrimientos. Concédenos, pues, la gracia que hemos venido a implorarte.
Sabemos bien que tu corazón se conmueve al vernos tan afligidos y desorientados, como ovejas que no tienen pastor. Tú eres nuestro buen Pastor, el que ha dado la vida por las ovejas. Tu victoria en la muerte y en la resurrección es la mejor garantía para nuestra victoria sobre todo lo que tiene la marca del pecado, es decir, el egoísmo, la injusticia, la violencia, el dolor y la muerte.
Que tu Espíritu santificador nos haga partícipes del triunfo sobre el mal y testigos de la novedad de vida en el amor.
Misericordioso Jesús crucificado, te alabamos, te bendecimos y te damos gracias Que seamos protegidos con tu bendición constante, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén
Oración #2: Señor de los Milagros
Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a visitarte para alabarte, bendecirte, y darte gracias por tantos favores que me has concedido.
Señor de los Milagros, porque te amo, me arrepiento de los pecados que he cometido. Te prometo comenzar desde hoy una vida nueva.
Señor de los Milagros, porque te amo, quiero verte presente en mis hermanos.
Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a suplicarte como el leproso del evangelio: Señor, si quieres, puedes curarme. Perdona mis pecados y cura las enfermedades que me hacen sufrir.
Señor de los Milagros, porque te amo, me consagro a tu servicio con mi familia, mis seres queridos, mis trabajos, estudios, problemas y alegrías.
Señor de los Milagros, porque te amo, quiero vivir contigo durante la vida para vivir contigo en el cielo.
Oración #3
Padre Celestial,
busco Tu intervención divina en mi vida. Señor Jesús, Tú eres quien realiza milagros, y pido que se haga Tu voluntad. Sáname, restáurame y guíame a través de estos desafíos. Lléname de paz, alegría y fe inquebrantable mientras confío en Tu bondad y gracia.
Amén.
6 cosas que hacer mientras oras por un milagro
A veces oramos por un milagro, pero el milagro no llega. Entonces, ¿qué hacemos cuando rezamos por un milagro y no lo conseguimos? Aquí hay algunas verdades a las que aferrarse:
1. Confía en la sabiduría y el plan de Dios.
Es fácil sentirse derrotado cuando la respuesta a una oración milagrosa no coincide con nuestras esperanzas. Quizás nos ayude recordar que Dios ve el panorama completo. En Isaías 55:8-9, la Biblia dice que Sus caminos y pensamientos son más elevados que los nuestros. En lugar de agotarnos tratando de entender la situación, podemos acercarnos a Dios y pedirle Su paz y gracia para ayudarnos a mantenernos firmes en la fe.
2. Sigue orando, incluso cuando te resulte difícil
Cuando no vemos el milagro que pedimos, muchos de nosotros dejamos de orar porque nos sentimos ineficaces o tal vez nos preguntamos si a Dios realmente le importa. Quizás nos ayude saber que la Biblia solo nos dice que impongamos las manos sobre los enfermos y oremos por ellos (Marcos 16:15-18). Nos enseña a tender la mano con fe. Nuestra responsabilidad es solo orar, PERO el peso del resultado nunca recae sobre nuestros hombros.
3. Busca la bondad de Dios en todas las circunstancias
Alaba a Dios por los momentos de alegría, consuelo y sabiduría que te brinda, incluso cuando estás en medio de la angustia. Dios se manifiesta de maneras milagrosas que podríamos pasar por alto si solo nos centramos en lo que no sucedió.
4. Apóyate en el Espíritu Santo
El Espíritu Santo es nuestro consolador y guía. Cuando luchamos por encontrarle sentido a las oraciones milagrosas sin respuesta, podemos orar para que el Espíritu llene nuestra alma de esperanza, paz y fortaleza. Está bien confesar nuestras dudas y frustraciones a Dios; Él puede manejarlas. Al invitar al Espíritu a nuestras vidas, descubriremos que Él nos equipa con la sabiduría para seguir avanzando en la fe.
5. Evita agotarte
No se supone que debemos entenderlo todo, porque simplemente no podemos entenderlo todo. Pero se supone que debemos orar por todo para poder tener la paz que es mejor que la comprensión. Tenemos la oportunidad de ejercer nuestra fe. La fe no puede basarse en lo que se ve. Tenemos la oportunidad de creer incluso cuando no salimos con la nuestra. Y recuerda esto: la gran fe no es ver, es seguir creyendo incluso cuando no vemos.
6. Sigue buscando a Dios
Supongamos que tu padre te pide que vayas a pescar con él. Algunos de vosotros ya estáis temblando, ¡pero seguid conmigo! Cuando tu padre te pide que le acompañes a pasar una tranquila tarde de pesca, no se trata de cuántos peces pescas, sino de pasar tiempo con él. Lo mismo nos pasa a nosotros. Dios Padre te ha pedido que emprendas una misión en la vida con Él. No se trata de cuántas almas salves o de cuántos milagros presencies, sino de vivir juntos. Nunca permitas que tus circunstancias personales, tus decepciones o tu falta de comprensión te lleven a formarte tus propias ideas sobre Dios.
El ladrón quiere que dejemos de creer, que retrocedamos, que abandonemos, que nos enfademos con Dios. Al fin y al cabo, quiere robar, matar y destruir. Le encanta desanimarnos con las pruebas y los sufrimientos que soportamos. Debemos animarnos porque Jesús ha vencido al mundo. Puede que estemos librando una batalla, pero Él ya ha ganado la guerra. Su Espíritu Santo está en nosotros, dándonos la esperanza y la valentía que necesitamos para seguir viviendo una vida que agrada a Dios, incluyendo la oración por los enfermos.