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Fecha de publicación 25 de sep. de 2026

🔄 ¿Y si decides no devolver el daño?

Fecha de publicación 25 de sep. de 2026

¿Cómo respondes cuando alguien te hace daño?

Cuando leo las palabras de Jesús en nuestro pasaje de hoy, recuerdo algo que me pasó cuando estaba en la preparatoria.

Había un compañero que durante un tiempo tenía un “juego” bastante molesto. Se acercaba a alguien, lo pellizcaba fuertemente y le decía que silbara para poder soltarlo. Obviamente, la mayoría de nosotros respondíamos empujándolo o dándole un golpe, lo cual parecía hacerlo reír todavía más.

Sin embargo, en una ocasión llegó con otro compañero. Pero, sin importar qué tan fuerte lo pellizcaba, este chico no respondía con agresión. De hecho, su cara no mostraba ningún signo de dolor.

Y parece que eso le quitó por completo las ganas de seguir molestándolo.

Recuerdo preguntarle después si no le había dolido. Su respuesta fue: “Sí, me dolió mucho, pero decidí no mostrarlo”.

Ahora mira lo que Jesús dice: “Han oído la ley que dice que el castigo debe ser acorde a la gravedad del daño: ‘Ojo por ojo, y diente por diente’. Pero yo digo: no resistas a la persona mala. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, ofrécele también la otra mejilla” (Mateo 5:38-39. NTV).

La frase “ojo por ojo, diente por diente”, conocida como la ley del talión, tenía la intención de limitar la venganza. Es decir, que la respuesta al daño no fuera mayor que el daño recibido.

Pero Jesús hace una invitación todavía más radical: ¿Y si decides no devolver el daño?

Y aquí está la belleza profunda de esta invitación. Cuando guardamos rencor, odio y un deseo constante de venganza, terminamos atados a aquello que nos hicieron.

Es como si la persona que nos lastimó siguiera teniendo poder sobre nuestro corazón. Pero cuando decides no devolver mal por mal y eliges el camino del perdón, eres libre.

Jesús mismo nos dio el ejemplo. Frente a la cruz, mientras algunos pedían a gritos su muerte y otros se burlaban de Él, Jesús oró: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

¡Qué hermosa libertad! No significa que Jesús no sufrió ni que el daño no fue real. Significa que el odio, el rencor y el deseo de venganza no tuvieron la última palabra en su corazón.

Amigo/a, quizá alguien te ha hecho daño. Y aunque seguir el ejemplo de Jesús no significa permitir abusos ni quedarte en una situación peligrosa. Sí significa que puedes decidir no vivir esclavo del rencor.

Entonces, ¿qué pasaría si decides no devolver ojo por ojo? ¿Qué pasaría si eliges dejar el deseo de venganza en las manos de Dios?

Quizá la mayor libertad que puedas experimentar hoy sea perdonar y no permitir que el daño que te hicieron siga gobernando tu corazón.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.