🌟 Una luz que hace la diferencia
Ayer te contaba de la experiencia que tuve al entrar en aquel túnel completamente oscuro. Pero ¿sabes? También he tenido la oportunidad de estar haciendo misiones en la sierra de México, y allí viví una oscuridad aún más impresionante.
En medio de la noche, lejos de las luces de la ciudad, basta con apagar la linterna para quedar en una oscuridad tan profunda que ni siquiera puedes ver tu propia mano frente a tu rostro.
Sin embargo, con esa experiencia puedo resaltar una verdad muy sencilla: basta un poco de luz para alumbrar la más densa oscuridad. Y, de la misma manera, basta un poco de sal para resaltar y potenciar el sabor de toda una comida.
Creo que por eso las dos ilustraciones que Jesús utiliza están tan relacionadas. Él dice: “Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo lo recobrará? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee… Tampoco se enciende una lámpara para cubrirla con una vasija. Por el contrario, se pone en el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa.” Mateo 5:13,15
¿Te das cuenta de la lógica de Jesús?
Una luz no necesita ser enorme para hacer una diferencia; solo necesita estar encendida. La sal no necesita estar en grandes cantidades; simplemente necesita estar presente.
Por eso Jesús dice que nadie enciende una lámpara para esconderla. Y, de la misma manera, una sal que ya no sala ha perdido su propósito.
La luz fue creada para alumbrar.
La sal fue creada para dar sabor.
Y tú y yo fuimos llamados a reflejar a Cristo.
Dios no transformó tu vida para que tu fe permaneciera escondida. Él quiere que las personas puedan ver, a través de tu manera de vivir, la transformación que Jesus ha hecho en ti.
Amigo/a, quizá en estos días Dios te dé una oportunidad para hablar de tu fe, para orar por alguien, para servir a una persona que lo necesita o simplemente para vivir con una integridad que despierte preguntas en quienes te rodean.
No desaproveches esa oportunidad.
No escondas la obra que Cristo está haciendo en tu vida.
Mi oración es que puedas recordar que Dios no necesita grandes multitudes para cambiar el mundo. Él usa personas comunes que deciden vivir como sal y como luz allí donde las ha puesto. Que hoy tu vida refleje a Cristo y ayude a otros a encontrar el camino hacia Él.