📩 Una invitación a morir… a ti mismo
Amigo/a, llegamos a un punto culminante del camino del discípulo. Me gusta cómo el pastor Rick Warren lo expresa. Él dice que la invitación de Jesús en el discipulado es pasar de “ven a ver” a “ven y muere”.
En esta ocasión, Jesús no suaviza sus palabras ni baja el estándar. Al contrario, deja claro que el discipulado es la decisión personal, voluntaria y consciente de entregarlo todo.
“Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga”. (Lucas 9:23 NVI)
Jesús comienza con una frase clave: “Si alguien quiere…”. En otras palabras, no estás obligado/a a ser su discípulo. Jesús no fuerza a nadie. Él invita, tú decides. Si quieres seguirme… si decides caminar conmigo… si eliges ir detrás de mí, siguiendo mis pisadas… entonces hay un camino.
“Niéguese a sí mismo”. El verbo que Jesús usa es el mismo que aparece cuando Pedro niega a Jesús (Mateo 26:34, Marcos 70:72). No es una negación ligera; es un repudio total, como decir: “Ya no me pertenezco”. Básicamente significa quitar tu “yo” del centro: renunciar a la autosuficiencia, a los derechos personales y a la agenda propia. El discípulo deja de vivir para su propio nombre y comienza a vivir para que Cristo sea conocido y recordado.
“Tome su cruz”. En el siglo I, la cruz no era un símbolo religioso ni un adorno. Era un instrumento de muerte, humillación y vergüenza pública. Tomar la cruz significaba estar dispuesto a perderlo todo, incluso la vida. El legado verdadero no nace de la comodidad, sino del sacrificio. El costo de hoy se convierte en semilla de impacto para mañana. ¿Y tú, estás dispuesto/a a perderlo todo por Jesús?
“Y sígame”. El mandato está en tiempo presente: sigue siguiéndome. No es un acto aislado, es un caminar constante, perseverante, día tras día, hasta que estés cara a cara con Él.
Amigo/a, este es el punto central: cuando pierdes tu vida por Cristo, la encuentras de verdad.
Para mí, todo cambió cuando entregué mi vida, mis anhelos y mis sueños a Jesús. Nunca me hubiera imaginado todo lo que he vivido con Él, y esta también puede ser tu historia. Como leí hoy en mi devocional:
“Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus sendas”. (Proverbios 3:5–6 NVI)
¡Decide hoy morir a ti mismo y vivir la vida abundante que Jesús tiene para ti!