👨👩👧👦 Una familia en Él
“Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos del pueblo elegido y miembros de la familia de Dios”. Efesios 2:19, NVI
Si estás en Cristo, estás en casa.
Esta es una de las imágenes más hermosas que la Biblia nos da sobre la iglesia.
En la iglesia donde sirvo, a menudo me gusta recordarles que la razón por la que nos llamamos “hermanos” no es una excusa para no recordar el nombre de los demás ni tampoco un cliché cristiano.
La razón es mucho más profunda: en Cristo, todos tenemos un mismo Padre celestial.
Y así como compartes un lazo inquebrantable con tus hermanos biológicos, ahora compartes un lazo inquebrantable con la iglesia global, un lazo formado por la sangre de Jesús.
Esto no es lenguaje simbólico. Es una realidad espiritual.
No tienes idea de cuántas veces he disfrutado de este privilegio: llegar a un lugar nuevo, en otro país, en otra cultura, y encontrar familia. Personas que no comparten mi historia, pero sí comparten a mi Padre.
Eso es la iglesia: un lugar donde no eres un extraño, sino un hermano.
Y, si esto es verdad, entonces la iglesia no es un grupo de personas con las que solo compartes una reunión; es una familia con la que compartes la vida. Una familia donde reímos juntos, lloramos juntos, oramos unos por otros y nos sostenemos en los momentos difíciles.
Amigo/a, recuerda esto: en Cristo no caminas solo. Tienes una familia espiritual alrededor del mundo.
Y la pregunta no es solo: ¿tienes una iglesia?
La pregunta es: ¿estás viviendo como parte de esta familia?
¿Te parece si oramos para agradecer a Dios por esta hermosa verdad?: Padre nuestro, gracias porque podemos llamarte Padre; porque gracias a Jesús podemos pertenecer a una familia global y porque en esta familia puedo encontrar no solo compañía, sino consuelo, amor y ayuda. Pero también te pido que me ayudes a ser este tipo de familia para otros. Amén.