• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 16 de jul. de 2026

🧰 Un legado transmite recursos y herramientas

Fecha de publicación 16 de jul. de 2026

Cada mañana, como te he contado antes, preparo mi mate, me siento en el sillón de mi sala y me dispongo a pasar un tiempo con Dios. Últimamente ha ocurrido algo interesante.

Mi hija suele bajar cuando ya voy a la mitad de mi lectura bíblica. Si soy sincero, al principio me resultaba frustrante. Sentía que estaba interrumpiendo mi tiempo con Dios. Y, para ser aún más sincero, a veces todavía se siente así.

Pero hay algo muy bonito que ha estado ocurriendo en los últimos días. Mientras estoy haciendo mi devocional, mi hija me pregunta: ¿Puedo orar contigo?

Y ahora, casi cada mañana, terminamos tomando unos minutos para orar juntos. Con el tiempo me he dado cuenta de algo. Lo que parecía una interrupción, en realidad se ha convertido en una oportunidad.

Porque más que interrumpir mi tiempo con Dios, estoy enseñándole a mi hija a hablar con Dios. Estamos formando un hábito que, con el paso de los años, puede transformarse en un legado. Le estoy entregando una herramienta espiritual que podrá acompañarla toda su vida.

Y eso fue exactamente lo que hizo David con Salomón.

En la preparación para la construcción del templo, David no solamente compartió una visión. También dejó recursos y herramientas para que su hijo pudiera cumplir la tarea.

Mira lo que le dice:

“Mira, con mucho esfuerzo he logrado conseguir para el templo del Señor cien mil talentos de oro, un millón de talentos de plata y una incontable cantidad de bronce y de hierro. Además, he conseguido madera y piedra, pero tú debes adquirir más. También cuentas con una buena cantidad de obreros: canteros, albañiles, carpinteros y expertos en toda clase de trabajos en oro, plata, bronce y hierro. Así que, ¡pon manos a la obra, y que el Señor te acompañe!” 1 Crónicas 22:14-16

David no solamente entregó un sueño a Salomón. También le dejó materiales, recursos y herramientas para cumplirlo. Un legado saludable hace exactamente lo mismo.

Porque, no basta con decirles a nuestros hijos que amen a Dios. Debemos proporcionarles herramientas para hacerlo, debemos modelar delante de ellos.

Debemos mostrarles cómo se ve una vida de oración, cómo se estudia la Palabra de Dios, cómo se sirve a otros y cómo se permanece fiel en medio de las dificultades.

Cada hábito que enseñamos.

Cada conversación importante.

Cada momento de oración.

Cada acto de obediencia.

Todo ello se convierte en recursos que podrán utilizar durante toda su vida. Quizá nunca sabremos completamente cuánto impacto tienen esos pequeños momentos. Pero Dios sí lo sabe. Y muchas veces son esas pequeñas inversiones diarias las que terminan produciendo los mayores frutos en las generaciones futuras.

Amigo/a, ¿qué hábitos, valores o ejemplos estás modelando hoy que podrían convertirse en un legado mañana?

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.