🤝🏼 Un legado se construye en comunidad
Amigo/a, ¿qué te parece esta frase? “Las generaciones más fuertes son aquellas donde una generación decide levantar a la siguiente en lugar de competir con ella.”
Creo que esa frase describe perfectamente una de las mayores necesidades de la iglesia hoy. ¿Sabías que en muchas partes del mundo existe una creciente preocupación por el relevo generacional en el liderazgo cristiano?
Por ejemplo, estudios realizados en Estados Unidos muestran que alrededor del 16% de los pastores protestantes tienen 40 años o menos. La mayoría se acerca a la edad de retiro y muchas iglesias están enfrentando el desafío de preparar a la siguiente generación de líderes.
Por supuesto, las razones son muchas. Pero una de ellas es que, en demasiados casos, no existen procesos intencionales para identificar, discipular, entrenar y empoderar a la próxima generación.
Y aquí es donde el ejemplo de David resulta tan inspirador. David sabía que Salomón era joven e inexperto (1 Crónicas 22:5, NTV).
Sin embargo, esa realidad no lo llevó a pensar que Salomón era incapaz. No buscó a alguien más experimentado, no decidió retrasar el proyecto. Por el contrario, decidió rodear a su hijo de personas que pudieran ayudarlo a crecer y cumplir el llamado que Dios había puesto sobre su vida.
Como lo vemos en el pasaje:
“Después David ordenó a todos los líderes de Israel que colaboraran con su hijo Salomón.” (1 Crónicas 22:17, NTV).
David reunió a los líderes de Israel para ayudar a Salomón. Entendía que una sola persona no podía hacer todo el trabajo y que los grandes proyectos de Dios requieren la participación de toda una comunidad.
Y lo mismo ocurre con nosotros. Ninguna familia fue diseñada para caminar sola.
Necesitamos personas que nos animen cuando estamos cansados.
Necesitamos amigos que nos recuerden la verdad cuando estamos confundidos.
Necesitamos hermanos en la fe que oren por nosotros.
Necesitamos mentores que compartan su experiencia.
Necesitamos una iglesia que nos acompañe en la formación de nuestros hijos y en nuestro crecimiento espiritual.
Los mejores legados se construyen en comunidad.
Por eso, una de las preguntas más importantes que puedes hacerte hoy es esta, Amigo/a: ¿Quiénes están ayudando a fortalecer espiritualmente a mi familia? ¿Quiénes están contribuyendo al legado que deseo dejar?
Y quizás una pregunta igual de importante sea: ¿A quién estoy ayudando yo a crecer? Porque una generación fuerte no solo recibe ayuda. También se convierte en ayuda para quienes vienen detrás.
¿Qué tal si oramos? Señor, gracias por las personas que has puesto en mi vida para ayudarme a crecer. Enséñame a valorar la comunidad que me rodea y ayúdame a invertir en las generaciones que vienen detrás de mí. Que pueda ser parte de un legado que se construya juntos para tu gloria. Amén.