🍃 Un jardín vacío
Hace un par de años, mi esposa y yo estábamos en un punto donde parecía que no íbamos a poder seguir con nuestra vida en el ministerio. Las finanzas no alcanzaban, nuestra hija estaba enferma la mayor parte del tiempo y no había soluciones que pudiéramos ver por nosotros mismos.
Oramos a Dios pero parecía que no había respuesta.
Yo empecé a buscar un empleo y avisamos a los ministerios en los que estábamos involucrados que no sabíamos si podíamos continuar sirviendo como lo habíamos estado haciendo.
Fue un tiempo difícil, un tiempo de duda y de clamor. ¿Has tenido momentos así?
Momentos donde no entiendes qué está pasando, porque Dios parece estar en silencio y donde no ves una salida clara.
Hace poco recordábamos un momento así en la historia, un momento conocido como el sábado del silencio. El día que Jesús permaneció en la tumba, curiosamente esto sucede una vez más en un jardín.
“El lugar de la crucifixión estaba cerca de un huerto donde había una tumba nueva que nunca se había usado. Y, como era el día de preparación para la Pascua judía y la tumba estaba cerca, pusieron a Jesús allí” (Juan 19:41-42, NVI).
Pero esta vez no es un jardín de inicio, parece un jardín de final.
- Un cuerpo sin vida.
- Una piedra sellando la entrada.
- Un aparente cierre de la historia.
Pero, como escribí a mi iglesia en ese día: ¡Recuerden, el domingo viene!
Tal vez hay áreas en tu vida que hoy se sienten como una tumba.
- Sueños apagados.
- Esperanzas enterradas.
- Oraciones que parecen no tener respuesta.
Pero si algo nos enseña este jardín es que, aun en los peores silencios, Dios está obrando y no ha terminado. Amigo/a, Dios no ha terminado contigo.
En nuestro caso, después de ese momento difícil y cuando estábamos a punto de darnos por vencidos, Dios nos recordó que Él no había terminado con nosotros. Puertas se abrieron, la provisión llegó y nuestra dependencia y fe en Dios fueron fortalecidas.