🪖 Un ejército en misión
Amigo/a, a lo largo de esta semana hemos visto imágenes hermosas de la iglesia: pueblo, novia, cuerpo, templo, familia y rebaño. Todas nos muestran cuidado, identidad, pertenencia y amor. Pero la Biblia también nos muestra otra imagen que es igual de real: la iglesia es un ejército.
Pablo se lo recuerda a Timoteo con estas palabras: “Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles”. (2 Timoteo 2:3-4, RVR1960)
Esta imagen cambia el tono.
Porque un soldado no vive distraído. Un soldado no vive cómodo. Un soldado vive con propósito, con enfoque y con una misión clara. Y algo importante para recordar es que la iglesia no está en vacaciones espirituales. Está en medio de una guerra espiritual: una guerra por corazones, por almas, por verdad, por esperanza.
Mientras tú vives tu vida diaria, hay una batalla real ocurriendo a tu alrededor.
Y Cristo no solo nos llamó a pertenecer a su pueblo, a amar como su novia, a funcionar como su cuerpo, a portar su presencia como templo, a cuidarnos como familia y a caminar como rebaño; también nos llamó a pelear la buena batalla de la fe.
Un soldado entiende que no todo en su vida gira alrededor de su comodidad. Entiende que su vida tiene una misión más grande que él mismo.
Y como iglesia, esta es nuestra misión: llevar la luz donde hay tinieblas, llevar esperanza donde hay desesperanza y anunciar a Cristo donde aún no es conocido.
Hoy la pregunta es: ¿estás viviendo como parte de un ejército en misión o como un espectador cómodo?
Amigo/a, esta semana hemos visto que la iglesia no es un lugar al que vas; es algo que eres.
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Eres parte de un pueblo escogido.
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Eres parte de una novia amada.
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Eres parte de un cuerpo unido.
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Eres parte de un templo donde Dios habita.
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Eres parte de una familia espiritual.
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Eres parte de un rebaño pastoreado.
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Eres parte de un ejército en misión.
Todas estas imágenes revelan una misma verdad: perteneces a algo mucho más grande de lo que imaginas.
Mi oración es que esta semana no solo haya cambiado tu manera de ver la iglesia, sino tu manera de vivir como iglesia.