⛪︎ Un cuerpo unido
Estos días estoy experimentando algo que me recuerda una hermosa verdad sobre la iglesia.
Hace más de una semana me lastimé el hombro jugando voleibol y, desde entonces, cada día recuerdo la importancia de mi hombro para el funcionamiento correcto de mi cuerpo.
Cosas que doy por sentado, como cepillarme los dientes o cargar a mis hijos, se han vuelto muy complicadas de realizar a causa de este dolor. Y eso me ha hecho pensar: no es solo el hombro… cada parte, cada miembro de mi cuerpo, es sumamente importante para el funcionamiento de todo el cuerpo.
Por eso me encanta la imagen que Pablo nos presenta sobre la iglesia. Pablo dice que la iglesia es un cuerpo: “Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás”. (Romanos 12:4-5, NVI)
Tú, yo y cada persona que ha rendido su vida a Cristo formamos un solo cuerpo en Él. Y aquí hay una verdad poderosa y desafiante: no puedes estar bien espiritualmente mientras estés desconectado del cuerpo al que perteneces.
Mi amigo, mi amiga, has recibido dones y talentos de parte de Dios que son profundamente necesarios para el funcionamiento correcto del cuerpo de Cristo. Por eso Pablo dice que “cada miembro está unido a todos los demás”, porque la iglesia no puede funcionar plenamente sin ti ni sin mí.
Es como con mi hombro.
Podría pensar: “Solo es el hombro. Mi mano, mi brazo y mi codo están bien; no debe haber tanto problema”. Pero, ¿sabes qué he descubierto?
Mi mano, mi brazo y mi codo dependen del hombro para poder funcionar al máximo.
De la misma manera, el cuerpo de Cristo te necesita para poder cumplir su misión y, por otro lado, tú necesitas de la iglesia para cumplir tu propósito.
La iglesia no es la misma sin ti, y tú tampoco eres el mismo sin la iglesia.
Porque, como alguien dijo: “La iglesia no es un lugar al que vas, es un grupo al que perteneces”.
Amigo/a, hoy te animo a tomar tu lugar dentro del cuerpo de Cristo.