🙌🏻 Un corazón rendido en amor
Una de las cosas favoritas de mi esposa durante la temporada que acabamos de pasar —Navidad y Año Nuevo— es ver películas navideñas. Le encantan. No importa que casi todas tengan la misma historia; para ella, cada una es especial.
Desde mi perspectiva, ver una sería más que suficiente, porque, honestamente, todas se parecen mucho. Pero cada año me pide que vea una con ella. Y aunque debo confesar que no es algo que yo disfrute particularmente, cada año me siento a ver películas navideñas con ella.
¿Por qué lo hago? Porque la amo y porque sé que eso la hace feliz.
Esto me recuerda a lo que Jesús dijo: “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.” Juan 14:15 (NVI).
Jesús está diciendo algo muy claro: el amor verdadero siempre se expresa en acciones.
Amar a Dios con todo el corazón no es solo sentir algo por Él; es estar dispuesto a ajustar mi vida a su voluntad. Es renunciar a mis anhelos por los suyos, cambiar mis deseos por los suyos y dejar que Él tome las decisiones, por amor.
Cuando Dios nos da un corazón nuevo y quita el corazón de piedra, también quita el velo que nos impedía verlo con claridad (2 Corintios 3:15). Y solo entonces estamos en la posición correcta para vivir el mandamiento más importante:
“Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Marcos 12:29–30.
Amar a Dios con todo el corazón no es perfección, es rendición.Es decidir cada día vivir de una manera que le agrade, no por obligación ni por religiosidad, sino por amor.
Amigo/a, quiero dejarte esta pregunta para hoy: ¿qué tal si tomas la determinación de hacer todo lo posible por agradar a Dios en este 2026?No porque tengas que hacerlo, sino porque lo amas.
Oración: “Señor, enséñame a amarte con todo mi corazón y a obedecerte por amor. Amén.”