📚 Tu temporada de preparación
Las oportunidades no te transforman; revelan en quién te has convertido.
Durante mucho tiempo creí que un día se abriría una puerta, aparecería la persona correcta o llegaría la ocasión perfecta, y entonces todo cambiaría. Pero con los años aprendí que, cuando una oportunidad llega, suele sacar a la luz lo que Dios ha estado formando en nosotros en secreto.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con David.
Cuando el rey Saúl necesitó a alguien que lo ayudara, uno de sus criados habló de él diciendo: “He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Beth-lehem, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso, y hombre de guerra, prudente en sus palabras...” (1 Samuel 16:18, RVR1960).
Lo interesante es que David todavía no era rey. No había derrotado a Goliat, no era famoso ni ocupaba una posición importante. Sin embargo, otros ya podían reconocer en él fortaleza, sabiduría y una relación genuina con Dios.
¿Cómo llegó a convertirse en esa clase de persona? No ocurrió de un día para otro.
Mientras cuidaba las ovejas de su padre, David aprendía a ser fiel. En la soledad del campo desarrolló una amistad con Dios que fue transformando su carácter. Aquellas tareas sencillas se convirtieron en el lugar donde aprendió a confiar en el Señor, a enfrentar sus temores y a crecer en valor.
Lo mismo sucede en nuestra vida: cuanto más tiempo pasamos con Jesús, más nuestro carácter comienza a parecerse al suyo.
Amigo/a, quizás hoy sientes que estás atravesando una temporada de preparación. No ves grandes avances ni cambios espectaculares. Pero cada vez que buscas al Señor, permaneces fiel y eliges obedecerlo, Dios está formando en ti mucho más de lo que puedes ver.
Lo que hoy parece una temporada escondida está desarrollando la fortaleza, el valor y la virtud que necesitarás para lo que Él ha preparado para ti.
Disfruta este día caminando junto al Señor.