⏳ Tu nueva vida te espera
¿Sabías que un solo vistazo puede detener un proceso completo de libertad?
La historia de la familia de Lot no es solo un relato de juicio, sino una advertencia llena de gracia. Cuando Sodoma y Gomorra estaban a punto de ser destruidas, Dios decidió rescatar a Lot y a los suyos porque él era justo. Mientras huían, un ángel les dio una instrucción urgente, sencilla y decisiva: “Escapa por tu vida; no mires tras ti…” (Génesis 19:17).
No era solo una orden física. Era una instrucción espiritual: corre hacia la vida y suelta lo que Dios ya decidió dejar atrás.
Sin embargo, la esposa de Lot miró atrás… y ese vistazo la dejó detenida para siempre.
Cada vez que leo este pasaje entiendo algo profundo: el verdadero peligro no está solo en salir de Sodoma, sino en llevar Sodoma en el corazón. Aferrarnos a lo que Dios ya cerró puede inmovilizarnos espiritualmente.
Sodoma representa la vida antigua: hábitos que esclavizan, heridas no sanadas, culpas que pesan y versiones de nosotros que ya no existen. Pero Jesús, con su sangre, representa la vida nueva que comienza cuando Él entra en nuestro corazón.
Sodoma fue destruida por el pecado, pero Amigo/a, tú fuiste rescatado y justificado por su sangre. Lo que allí fue juicio, en Cristo es salvación. Lo que fue ruina, ahora es restauración.
Amigo/a, este es el cierre de la serie, pero el inicio de tu caminar. El Espíritu Santo te susurra lo mismo: no mires atrás. Tu identidad nueva no está detrás… está delante. Camina en ella.
Oremos: “Señor, hoy decido obedecer tu voz y no mirar atrás. Renuncio a todo lo que pertenece a mi vida pasada. Gracias porque, por la sangre de Jesús, soy hecho nuevo. A partir de ahora, elijo la vida, la libertad y el propósito que preparaste para mí”. En el nombre de Jesús, amén.