🤔 ¿Tu fe depende de cómo te sientes?
¿Te ha pasado que tomas una decisión con entusiasmo, pero pocos días después ya no tienes las mismas ganas de continuar? A mí me ha sucedido muchas veces. He aprendido que, si dependo de lo que siento, difícilmente seré constante.
Hay días en los que me levanto con deseos de leer la Biblia, orar y buscar a Dios. Pero también hay otros en los que estoy cansada o preocupada. Entonces comprendí algo importante: la constancia no se determina por mis emociones, sino por la fe.
Daniel entendió este principio. La Biblia dice: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse” (Daniel 1:8, RVR1960). Antes de enfrentar la presión y las costumbres de Babilonia, Daniel ya había decidido cómo quería vivir. No esperó a ver cómo se sentiría; había afirmado su corazón en Dios.
Eso es algo que también he tenido que aprender. Cuando decido de antemano separar un tiempo para Dios, obedecer su Palabra o cuidar mis pensamientos, me resulta más fácil mantenerme firme cuando aparecen el cansancio, las dudas o las distracciones.
Amigo/a, tus emociones pueden cambiar, pero tu decisión de caminar con Dios puede permanecer. Ser constante no significa que nunca tendrás dudas ni momentos de debilidad. Significa que, aun en esos días, eliges volver a Dios y continuar.
Quizás hoy necesites tomar una decisión sencilla: comenzar el día con una oración, leer unos versículos antes de mirar el teléfono o apartar unos minutos para estar en silencio delante de Dios.
No esperes a sentirte preparado. Decide hoy en tu corazón, sabiendo quién eres en Él, permanecer cerca de Jesús.
¿Oramos juntos? “Señor, ayúdame a no depender de mis emociones. Afirma mi corazón y enséñame a permanecer fiel aun cuando no tenga ganas. Quiero tomar decisiones que me acerquen a ti y ser constante en mi caminar contigo. En el nombre de Jesús. Amén”.