🏺 Trae tu vasija
Hubo un tiempo en que la ansiedad me tenía atrapada. ¿Estás pasando algo parecido? No entendía de dónde venía, hasta que Jesús me mostró algo incómodo: había falta de perdón en mi corazón hacia personas de mi familia.
Perdonar no fue fácil. Fueron lágrimas, dolor y noches largas. Pero decidí soltar, decidí obedecer, aunque me costara todo. Y cuando lo hice, los síntomas de ansiedad comenzaron a desaparecer.
Fue entonces cuando lo entendí: la obediencia muchas veces antecede al milagro.
Algo similar ocurre en Juan 2. En la boda de Caná, el vino se había acabado. María le dice a los sirvientes algo simple pero profundo: "Hagan todo lo que Jesús les diga." Jesús les pide llenar unas tinajas con agua, algo ordinario, sin lógica aparente, y ellos obedecen. Cuando el maestresala prueba el contenido, se queda sin palabras: era el mejor vino.
Juan registra que ese fue el primer milagro de Jesús, donde manifestó su gloria. Y comenzó con un acto simple: traer lo que se tenía.
El agua habla de lo que cargamos antes de encontrarnos con Él. El vino, de la nueva vida que solo Cristo puede dar. Y la boda es imagen de la invitación que Dios nos hace a una relación íntima con Él.
Amigo/a, hoy Jesús te hace la misma invitación: trae tus vasijas tal como están. Tu dolor, tu pasado, tu ansiedad, o esa situación sin salida. Él quiere no solo transformar esas circunstancias; también anhela transformar tu vida a través de una relación contigo.
Solo escucha lo que Jesús te pide y obedécelo, aunque cueste, aunque no tenga lógica. Te pregunto: ¿qué hay en tus manos que aún no le has entregado a Él?
No te conformes con lo ordinario. Cuando te rindes a Él, todo lo que hay en ti puede convertirse en el mejor vino.