👷🏻♂️ Trabajar para Cristo
“Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con corazón sincero, como a Cristo. No lo hagan solo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios. Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres” (Efesios 6:5-7 NVI)
Recuerdo claramente el impacto que este pasaje tuvo en mi vida, especialmente en mi área laboral. Hace algunos años trabajé en unas oficinas de seguros. Yo era el encargado de abrir y cerrar la oficina. Llegaba primero y, durante un par de horas por la mañana, estaba completamente solo. Lo mismo sucedía al final de la jornada.
Un día pensé: “Si llego un poco más tarde, nadie se dará cuenta… y a nadie le importará.” Curiosamente ese mismo día fui confrontado con mi actitud cuando leí este pasaje en mi tiempo devocional lo que me hizo pensar profundamente: la integridad no se demuestra cuando alguien te está mirando, sino cuando nadie lo hace.
Mi trabajo no era solo para cumplir con un jefe terrenal, sino una expresión de mi servicio a Dios.
Pablo lo dice con claridad: hacemos cada cosa como quien sirve al Señor y no a los hombres.
Este texto no solo desafía al empleado, también confronta al empleador. Unos versículos más adelante, Pablo recuerda que ambos tienen un mismo Señor en el cielo, y que delante de Él no hay favoritos (v.9).
Eso cambia por completo la forma en que entendemos autoridad, liderazgo y responsabilidad.
Amigo/a, déjame preguntarte algo con honestidad: ¿Cómo vives tus relaciones en tu lugar de trabajo?
¿Eres consciente de que, al final del día, tu verdadero “jefe” es Dios?
En esta serie sobre “Relaciones rendidas”; la Palabra nos recuerda que el trabajo también es un altar. Es un espacio donde adoramos a Dios con nuestras decisiones, con nuestra ética y con nuestra actitud.
Tu lugar de trabajo no es solo donde produces resultados; es también tu campo de misión, donde Dios te llama a ser sal, luz y un testimonio vivo de lo que Él está haciendo en ti. Oremos por nuestro lugar de trabajo y nuestras relaciones ahí.
Señor, gracias por tu provisión, especialmente a través de nuestro lugar de trabajo. Señor, bendice la obra de nuestras manos, y bendice a cada persona con la que interactuó en mi trabajo. Especialmente bendice a mis jefes y supervisores, que mi vida pueda ser un testimonio de tu amor, Amén.