👌 Totalmente convencido
Nunca olvidaré el momento en que sentí miedo y esperanza al mismo tiempo.
Mi esposo regresaba del trabajo una noche de verano, después de semanas sin lluvia. Aunque finalmente había llovido, los caminos estaban resbaladizos. De repente, su llamada me alertó: mientras hablábamos por teléfono, perdió el control del auto y volcó.
En ese instante, el miedo inundó mi corazón. Esperaba lo peor.
Poco después, me llamaron para avisarme que estaba en el hospital, pero nadie me dijo que estaba en terapia intensiva ni que le habían encontrado un coágulo que requeriría cirugía al día siguiente.
Y quizás, mientras lees esto, te has encontrado o te encuentras en una situación similar, donde todo parece salirse de control y el temor intenta paralizarte.
En medio de esa angustia, sola y con mi niño a mi lado, me arrodillé y clamé a Dios: “Haz que este coágulo desaparezca”.
Al mismo tiempo, hermanos de nuestra iglesia se unieron en oración. Y fue allí, en la espera, cuando al amanecer sentí una plena certeza: Dios, que es poderoso, haría el milagro.
Horas después, lo llevaron a hacerse la tomografía… y no había coágulo. El doctor, totalmente sorprendido, confirmó que no había nada. Ese mismo día le dieron el alta. Entonces, no pude hacer otra cosa que darle gloria a Dios.
De la misma manera, Abraham estuvo plenamente convencido de que Dios podía cumplir todo lo que había prometido. Romanos 4:21 dice: “Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.”
De hecho, la fe que recibe milagros no se basa en nuestra capacidad, sino en su poder. Cuando sabes quién prometió, descansas en que Él cumplirá.
Amigo/a, ¡Dios no ha cambiado! Por eso te pregunto: ¿en qué área necesitas pasar de una fe tímida a una fe completamente convencida? Mantente firme, sin dudar, porque El mismo que obró en Abraham, el mismo que obró en la vida de mi esposo, sigue obrando hoy.