🙌🏻 Toca vidas
¿Alguna vez has estado cerca de una persona que te dejó mejor de lo que te encontró?
No necesariamente porque te dio un consejo brillante o porque resolvió tus problemas. Simplemente había algo. Su paz, sus palabras o su manera de tratar a los demás te animaban y te hacían sentir valorado y amado.
Cuando miro la historia de la mujer que tocó el manto de Jesús, siempre hay un detalle que llama mi atención.
La Biblia dice: "Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?" (Marcos 5:30, RVR1960).
Me parece fascinante que la virtud estuviera asociada al poder que fluyó de Jesús para traer sanidad y restauración.
Eso me recuerda que la virtud no es algo pasivo. No es simplemente comportarse bien o tratar de ser una mejor persona. La virtud tiene el poder de tocar vidas. ¿No es esto poderoso?
De hecho, mientras más caminamos con Dios, más evidente debería ser su obra en nosotros. Nuestras palabras pueden traer esperanza. Nuestra paciencia puede transmitir paz. Nuestra bondad puede aliviar una carga. Nuestra fe puede animar a alguien que está a punto de rendirse.
Y no porque seamos especiales, sino porque Cristo está obrando en nosotros.
Amigo/a, nunca subestimes lo que Dios puede hacer a través de una vida rendida a Él. Quizás no seas consciente del impacto que estás teniendo en otras personas. Pero cada vez que permites que el carácter de Jesús se refleje en tu vida, algo de su amor y de su gracia alcanza a quienes te rodean.
Haz esta simple declaración conmigo: "Señor, permite que mi vida refleje tanto tu carácter que quienes me rodean puedan experimentar tu amor a través de mí". En el nombre de Jesús. Amén.