• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 6 de jul. de 2026

🛶 Tú eres el canal

Fecha de publicación 6 de jul. de 2026

Vivimos en un mundo donde muchas personas cargan batallas que nadie ve. Algunos luchan con la soledad. Otros enfrentan temor, incertidumbre o cansancio. Y aunque estamos más conectados que nunca, muchos siguen sintiéndose profundamente solos y sin esperanza.

En medio de esa realidad, es fácil pensar que no tenemos mucho para ofrecer. Quizás creemos que nuestras palabras son demasiado simples, que nuestros recursos son limitados o que nuestro aporte no marcará ninguna diferencia.

Sin embargo, Dios siempre ha obrado de una manera distinta.

A lo largo de la Biblia vemos cómo Él tomó personas comunes (como tú y como yo) para llevar esperanza a quienes la habían perdido. Hombres y mujeres que no eran perfectos, pero que estuvieron dispuestos a ponerse en Sus manos. Y cuando lo hicieron, Dios los usó para transformar vidas.

El apóstol Pablo escribió: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación; el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación” (2 Corintios 1:3-4, RVR1960).

Me impacta que Pablo no presenta el consuelo de Dios como algo que termina en nosotros. Dios nos consuela, sostiene y levanta en medio de nuestras tribulaciones; pero también transforma ese consuelo en una semilla que podemos compartir con otros.

Amigo/a, ¿has recibido el consuelo de Dios en alguna temporada difícil? Seguramente sí. Tal vez Él te sostuvo con Su Palabra, con Su presencia o a través de alguien que llegó en el momento preciso.

Y ahora, ese mismo consuelo que recibiste puede convertirse en esperanza para otra persona.

Por eso estoy tan emocionada por esta semana. Hemos preparado el desafío “¡Duplica la esperanza!” con el deseo de ayudarte no solo a seguir creciendo en tu relación con Dios, sino también a descubrir nuevas maneras de impactar la vida de otras personas.

Estoy segura de que Dios puede usarte más de lo que imaginas. Esta semana puede ser el comienzo de algo realmente especial: recibir esperanza, compartir esperanza y ver cómo Dios la multiplica en la vida de muchos.

Bendigo tu vida, tu familia y tu casa.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.