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Fecha de publicación 13 de oct. de 2026

🌀 ¿Sigues dándole vueltas?

Fecha de publicación 13 de oct. de 2026

Recuerdo hace unos años cuando experimenté mi primer ataque de ansiedad.

Hasta entonces, realmente no entendía qué era. Hubo noches en las que conciliar el sueño se volvió difícil porque mi mente no lograba detenerse.

Fue en esos momentos cuando comencé a conocer a Jesús de una manera diferente: como mi paz. 

Cuando enfocaba mis pensamientos en su amor y recordaba que no estaba sola, mi corazón comenzaba a aquietarse. Muchas veces sentí que estas palabras resonaban en mí: “Estoy contigo, no tengas miedo”. También encontraba consuelo en lo que dice (Isaías 41:10) “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

Con el tiempo, entendí que la paz no es algo que podamos fabricar. No es solo una sensación de tranquilidad: está unida a la persona y a la obra de Cristo.

Eso cambió mi manera de enfrentar el temor. Ya no necesitaba esperar a que todo estuviera resuelto para descansar. Podía volver a Jesús y recordar que Aquel que es mi paz estaba conmigo.

Amigo/a, quizá hoy tu mente esté llena de preguntas. Te animo a Identificar el pensamiento que alimenta tu temor y pregúntate: “¿Estoy mirando esta situación únicamente desde lo que puedo controlar?” Puedes hacer una pausa y orar así: "Señor Jesús, te entrego mi ansiedad en este momento. Llena mi corazón de tu completa paz.”

Te recuerdo: “Jesús, es tu paz y está contigo y anhela aquietar tu mente y corazón”. No tengas miedo. Y aunque, tal vez tu circunstancia no cambie en este preciso momento, no la estás atravesando solo.

Y cuando el temor quiera ocupar todo el espacio, vuelve a Aquel que permanece contigo.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.