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Fecha de publicación 13 de sep. de 2026

🏃🏻‍♀️ Sigue corriendo

Fecha de publicación 13 de sep. de 2026

Hemos llegado al último día de esta serie. Y quiero dejarte con esta idea: la vida cristiana no se trata de llegar a una meta de un solo salto. Se parece mucho más a correr una carrera.

¿Recuerdas la ilustración del maratón que vimos hace un par de días? Nadie corre un maratón porque un día se despertó con muchas ganas. Tampoco porque leyó un libro sobre cómo correr y mucho menos porque compró los mejores zapatos deportivos.

Un maratonista llega a la meta después de cientos de pequeños entrenamientos, de días buenos y días malos, de momentos en los que se siente fuerte y de otros en los que piensa en rendirse.

Así también es el discipulado. Durante esta semana vimos que Jesús no vino a abolir la Ley sino a llevar a cumplimiento aquello hacia lo que apuntaban. 

Aprendimos que cada palabra de Dios tiene valor. Descubrimos que nuestra vida siempre está enseñando algo a quienes nos rodean. Recordamos que el carácter se forma con aquello que practicamos cada día. También reconocimos nuestra tendencia a buscar el mínimo esfuerzo y aprendimos que Jesús no quiere una vida llena de apariencias, sino un corazón transformado.

Mi oración es que, al leer estos devocionales, el Espíritu Santo te haya mostrado áreas de tu vida que necesitan cambiar. No ignores lo que Dios ha hablado a tu corazón.

Me encantan estas palabras: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” (Hebreos 12:1-2, RVR1960).

Me llama especialmente la atención esta última frase: Jesús no solo es el autor de nuestra fe, sino también quien la perfecciona. Él comenzó la obra en nosotros, y Él mismo prometió terminarla.

Por eso nuestra esperanza no está en nuestra fuerza de voluntad. Amigo/a, quizá todavía no has llegado a ser todo aquello que Dios está formando en ti, pero, si hoy sigues caminando con Jesús, tampoco eres la misma persona que eras antes. Y eso es evidencia de que Dios sigue obrando en tu vida.

Así que no te rindas.

No vuelvas atrás.

No dejes de entrenarte.

No dejes de buscar a Jesús.

Sigue corriendo.

Porque cada paso que das siguiendo a Jesús te lleva a parecerte un poco más Él.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.