🛵 Se ha parado el motor
Hace unas semanas iba conduciendo por la carretera cuando, de repente, se encendió una luz en mi camioneta. No le presté atención y seguí manejando. Luego sentí que se estaba recalentando… pensé: «debe ser mi imaginación». Entonces se encendió otra luz, y comencé a preocuparme.
De repente, el motor se apagó en medio de la carretera. ¿Te imaginas cómo me sentía? Entré en pánico. Respiré profundo, la encendí nuevamente, me orillé y llamé a mi esposo para que viniera a ayudarme. El diagnóstico fue simple: la camioneta necesitaba agua en el radiador.
Muchas veces nos pasa lo mismo. Las emociones son señales, luces que se encienden para avisarnos que algo en nuestro corazón, no anda bien. Quizás son algunas de las emociones que hemos visto durante esta semana. Las ignoramos, pensando que es nuestra imaginación… hasta que de repente, controlan nuestra vida.
Amigo/a, Jesús vino para darnos algo completamente diferente:
«El propósito del ladrón es robar, matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante» (Juan 10:10, NTV). Él quiere que vivas esa vida plena, abundante y libre.
Entonces, para que las emociones tóxicas no apaguen el motor de tu vida, necesitas dejar que Jesús te muestre la raíz de cada una y que trate con ellas en profundidad. Solo así, podrás sanar y vivir verdaderamente libre.
Amigo/a, te pregunto, ¿qué luces se están encendiendo en tu corazón hoy? No las ignores. Llevaselas a Jesús. Él es la fuente de todo lo que tu alma necesita.
No dejes que las emociones tóxicas te roben el propósito que Dios tiene para ti. Vivir una vida plena es posible con Jesús.
Hemos llegado al final de esta serie. Espero que esto sea un nuevo comienzo para ti. Eres valioso, tienes propósito, y la vida plena que Jesús prometió… es para ti.