⏱ Redimir el tiempo
Amigo/a, Dios no te pide que hagas más cosas, sino que vivas con más propósito.
Una de mis mayores luchas en mi día a día es manejar bien mi tiempo.A veces tengo tantas cosas que hacer durante varios días o semanas que, cuando termino ese proyecto o actividad, quedo profundamente agotado.En ese estado de agotamiento, mi familia sufre, porque no quiero hacer ninguna actividad con ellos e incluso me vuelvo irritable.
Por otro lado, hay días en los que tengo más tiempo disponible y, en vez de usarlo con propósito, me dejo llevar por el ocio o el entretenimiento.Quizá tú, como yo, luches con la sabiduría en el uso del tiempo.Por eso, al comenzar este nuevo año, quiero desafiarte (y con esto me desafío a mí mismo) a decidir de antemano qué vas a hacer con tu tiempo.
La Palabra de Dios nos da este consejo profundo: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” (Efesios 5:15–16, RVR95)
Hace poco leí un libro en el que el autor animaba a vivir con propósito en cada momento del día. Él hablaba de vivir bajo una “regla de vida”.
Una regla de vida es un plan personal e intencional de prácticas y ritmos espirituales para alinear tus acciones diarias con tus valores y con tu caminar con Dios. No con rigidez, sino como una estructura que te ayuda a vivir con enfoque.
Amigo/a, el tiempo es un recurso que no se puede recuperar… pero sí se puede redimir. Así que, ¿qué tal si este año decides crear un plan?
Un ritmo de trabajo y descanso.Un plan para tu tiempo libre.Un balance entre entretenimiento, responsabilidades y tu tiempo con Dios.
Este podría ser un año en el que aprendas no solo a “tener” tiempo, sino a administrarlo con sabiduría eterna.
Preguntas para reflexionar:¿Cuál es el mayor desperdicio de tiempo en mi vida?¿Cómo puedo redimir mi tiempo para lo eterno?¿Qué cosas necesito eliminar o reorganizar para dejar espacio a lo que realmente importa?
Oremos: “Dios, enséñame a vivir cada día con sabiduría. Que no desperdicie el tiempo en lo que perece, sino que lo invierta en lo que trasciende. Amén.”