🏗️ Reconstruyendo las ruinas
Saludos y bendiciones, mi querido amigo/a. ¡Qué alegría seguir aprendiendo y caminando juntos! Esta semana quiero compartir contigo un tema que he estado reflexionando mucho últimamente.
¿Sabías que en el libro de Nehemías podemos encontrar hermosos consejos sobre los pasos que podemos tomar para reconstruir nuestro corazón y nuestra vida cuando se encuentran en ruinas?
Nehemías era un judío que vivía en el exilio, lejos de su tierra. Era siervo bajo el imperio persa, y su oficio era ser copero del rey Artajerjes, una posición de gran confianza. Se encontraba en la ciudad de Susa, una de las capitales del imperio, lejos de Jerusalén, que había sido destruida décadas antes por los babilonios.
Aunque estaba en un lugar de privilegio y seguridad, su corazón seguía ligado al destino de su pueblo y de la ciudad santa, cuyas murallas permanecían en ruinas. Y fue en esa condición de comodidad que Dios lo llamó a participar en la restauración de Jerusalén.
Me encanta que, en el primer capítulo de Nehemías, vemos cómo él responde a esta carga y al llamado de Dios en su vida. Cuando Nehemías escucha sobre la ruina de Jerusalén, dice la Biblia:
“Al escuchar esto, me senté a llorar; hice duelo por algunos días, ayuné y oré al Dios del cielo” (Nehemías 1:4, NVI).
Amigo/a, ¿cómo respondes cuando Dios te deja ver las ruinas de tu corazón?
Personalmente, hace poco Dios me dio un llamado de atención sobre algunos hábitos que, en los últimos años y en medio de la comodidad, he desarrollado. Y fue a través del libro de Nehemías que Dios me habló sobre la importancia de cuidar mi corazón y de reconstruir hábitos, como el ayuno, que me acercan cada día más a Su presencia.
Y tú, ¿cuándo fue la última vez que ayunaste para buscar una mayor cercanía con Su presencia?
Nehemías fue un hombre a quien Dios llamó desde la comodidad y puso una carga en su corazón. Su respuesta fue orar y ayunar.
¿Cuál es tu respuesta cuando Dios te muestra algo? ¿Qué haces cuando Él pone una carga en tu corazón?