🤝🏻 ¿Quién sostiene tu mano en este momento?
Recuerdo cuando mi hijo estaba aprendiendo a caminar: lo que marcaba toda la diferencia era la mano de su papá.
Daba pasos inseguros; muchas veces se tambaleaba y perdía el equilibrio… pero mientras la mano de su papá lo sostenía, no caía. Y aun cuando tropezaba, esa mano lo levantaba, lo afirmaba y le daba la confianza para seguir.
Con el tiempo, esos pasos inseguros se volvieron firmes… y mi hijo comenzó a caminar con seguridad.
Mira lo que escribió David: “Tu mano derecha me sostiene… Has trazado un camino ancho para mis pies, para que no resbalen” (Salmo 18:35–36, RVR1960).
David tenía la certeza de que no era su propia fuerza la que lo mantenía en pie… era la mano de Dios.
Amigo/a, quizás hoy te sientes como ese niño: dando pasos inseguros, con miedo a caer, sin saber si podrás seguir avanzando. Sabes cómo se siente eso: empiezas a pensar en tus problemas, y les das vueltas una y otra vez, hasta que ocupan toda tu mente.
Yo también me he sentido así en más de una ocasión: insegura, tambaleante… y sé lo difícil que es. Por eso hoy quiero invitarte a reflexionar conmigo: ¿quién está sosteniendo tu mano en este momento?
En este versículo hay una convicción profunda que nace del corazón: “Dios no me suelta. Él me sostiene en cada paso, me afirma cuando me debilito y va delante de mí, preparando el camino para que no tropiece. No camino solo.”
Amigo/a, Dios te llama a levantarte con convicción. ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste así?
Frente a tus problemas, comienza a declarar con fe la grandeza y la fidelidad de Dios hacia ti. Aférrate a su diestra por medio de la fe y permite que su gozo y su paz vuelvan a llenar tu día a día.
No estás solo: Dios está a tu lado, en los momentos buenos… y también en los difíciles.