🗝️ ¿Quién está gobernando tu corazón?
¿Te ha pasado que una conversación termina, pero en tu mente sigue dando vueltas durante horas?
A mí me pasó hace poco con mi esposo. Tuvimos un desencuentro y, aunque la conversación había terminado, yo seguía pensando en cómo me había hablado, en lo que me había dicho y en todo lo que hubiera querido responder.
En medio de esos pensamientos recordé estas palabras: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones…” (Colosenses 3:15, RVR1960).
Me detuve a pensar en lo que significa que la paz de Dios gobierne. No se trata solamente de sentir tranquilidad por un momento, sino de permitir que la paz de Cristo dirija nuestras emociones, pensamientos y respuestas.
Así como un árbitro toma decisiones en un partido, la paz de Dios puede ayudarnos a decidir cómo actuar y qué pensamientos debemos aceptar o rechazar, para no ser dominados por la ofensa o la preocupación.
Te confieso que, en ese momento, no era la paz de Jesús la que gobernaba mi corazón. Era mi enojo y todo lo que continuaba repasando en mi cabeza. Cuando me di cuenta, entendí que necesitaba entregárselo a Jesús. Le confesé que no quería que la ofensa tuviera la última palabra en mí.
Y aunque la situación no cambió de inmediato, mi forma de ver las cosas sí. Pude pensar con más claridad, dejar de alimentar la ofensa y elegir cómo responder sin hacerlo desde el enojo.
Esto también puede suceder con el miedo y las preocupaciones. Si no tenemos cuidado, pueden tomar el control de tu pensamientos y quitarte la paz.
Por eso, Amigo/a, te pregunto: ¿qué está gobernando tu corazón: la paz de Cristo, el temor, la preocupación o una herida?
Quizá hay algo que llevas días repasando en tu mente. Te aliento a que se lo entregues a Jesús y permite que Su paz tenga la última palabra.