🗣️ Que tus palabras hablen por ti
Una frase que mi papá me decía constantemente durante mi niñez se me grabó para toda la vida. La frase era: “Crea fama y échate a dormir”.
Básicamente significa que, una vez que te has ganado cierta reputación, es muy difícil que las personas te vean de otra manera. De hecho, la frase se me quedó tan grabada que ahora la uso con mi hija.
Y es que es impresionante lo rápido que los niños aprenden el poder de la mentira. Hemos tenido varios episodios con ella en los que, cuando quiere darnos seguridad de que está diciendo la verdad, nos dice cosas como: “¡Te prometo que es la verdad!” o “¡No te estoy diciendo mentiras!” Y se esfuerza muchísimo por convencernos.
Pero, pensándolo bien, esto no es algo que solamente pase con los niños. Los adultos también solemos hacer algo parecido.
¿Cuántas veces has escuchado frases como: “Te juro que es verdad”, “Por Dios que no estoy mintiendo” o cualquier otra frase en la que sentimos que tenemos que agregar algo a nuestras palabras para que suenen más creíbles?
Jesús también habla sobre esto en el Sermón del Monte. Mira lo que dice: “También han oído que a nuestros antepasados se les dijo: ‘No rompas tus juramentos; debes cumplir con los juramentos que le haces al Señor’. Pero yo digo: ¡no hagas juramentos!... Simplemente di: ‘Sí, lo haré’ o ‘No, no lo haré’. Cualquier otra cosa proviene del maligno”. (Mateo 5:33,37).
Santiago también hace eco de estas palabras cuando dice: “Que tu sí sea sí, y tu no sea no”.
¿Puedes ver nuevamente hacia dónde nos está llevando Jesús?
No se trata solamente de cumplir los juramentos que hacemos. Jesús quiere que nuestra vida sea tan íntegra que nuestras palabras no necesiten ser reforzadas.
Amigo/a, una vida de integridad es aquella en la que no necesitamos jurar, exagerar o convencer constantemente a los demás de que estamos diciendo la verdad.
Volvamos a la frase: “Crea fama y échate a dormir”.
Si has construido una vida de integridad, quienes te rodean sabrán que pueden confiar en tu palabra. No necesitarás decir: “Te prometo que esta vez sí”.
Tu palabra hablará por ti.
Amigo/a, con eso en mente te hago esta pregunta: ¿qué fama está creando tu manera de vivir?
Cuando dices que vas a hacer algo, ¿las personas pueden confiar en ti? Cuando hablas, ¿tu familia, tus amigos y quienes te rodean saben que estás diciendo la verdad?
Porque al final, la integridad no se demuestra con grandes juramentos, sino con una vida en la que tú “sí” realmente significa sí, y tú “no” realmente significa no.