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Fecha de publicación 7 de oct. de 2026

🤫 Que nadie se entere

Fecha de publicación 7 de oct. de 2026

¿Sabes? Hay algo que he aprendido y que admiro muchísimo de mi esposa: le encanta ser generosa. Le trae mucho gozo poder ayudar a alguien que está en necesidad.

De hecho, recuerdo una ocasión en la que llegó a casa y me dijo: Mira lo que compré. Cuando lo vi, para ser sincero, me pareció una cosa bastante fea. Así que le pregunté: ¿Y eso realmente te gusta?

A lo que ella respondió: Eso no es lo importante. Lo estaba vendiendo una señora mayor en la calle y yo quería ayudarla.

Pero esto no es lo que más admiro de ella. Lo que más admiro es que, cuando ayuda a alguien, no le gusta que la gente vea o sepa que fue ella.

De hecho, durante el instituto bíblico, muchas veces ayudaba a compañeras y compañeros, pero siempre buscaba la manera de hacerlo sin que nadie se diera cuenta.

Es decir, su motivación no era recibir reconocimiento, sino ser un canal de Dios para bendecir a otros. Y, de alguna manera, cuando esa persona era bendecida sin saber quién la había ayudado, podía simplemente darle gracias a Dios.

Jesús dice que esta debería ser también nuestra motivación al ser generosos. Mira lo que dice su Palabra: 

“Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha” (Mateo 6:2-3).

La imagen que Jesús utiliza aquí es casi sarcástica. Está hablando de personas que, al realizar un acto de generosidad, parecen necesitar una banda de trompetas que anuncie ante todos lo que están haciendo, para recibir admiración.

Suena ridículo, ¿verdad? Pero piénsalo en nuestro tiempo.

¿Cuántas veces la generosidad puede convertirse en una oportunidad para mostrar nuestra generosidad? ¿Cuántas veces damos, ayudamos o servimos, pero sentimos la necesidad de que otros lo sepan?

Yo reconozco que he tenido esa tentación.

Por eso agradezco tanto que Dios me haya dado una esposa que me ayuda a recordar que no se trata de que otros vean lo que hacemos, sino de que Dios sea glorificado a través de lo que hacemos.

Por eso Amigo/a te invito a reflexionar en esto: ¿Podrías ser generoso con alguien y estar completamente satisfecho con que nadie sepa que fuiste tú?

“Que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha.”

Hay una recompensa mucho más grande que los likes, los aplausos o el agradecimiento de las personas.

Y de esa recompensa estaremos hablando mañana.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.