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Fecha de publicación 7 de ene. de 2026

🎯 Que esta sea tu meta principal

Fecha de publicación 7 de ene. de 2026

Como ya sabes, esta semana nuestra serie tiene un propósito claro: prepararnos para comenzar el año fortaleciendo nuestra fe y creciendo en ella.

Ayer hablábamos de lo importante que es poner a Jesús en el centro de nuestras decisiones. No solo porque eso fortalece tu fe, sino porque nos permite caminar en la dirección correcta: la que Dios preparó para nosotros.

Cuando Jesús ocupa el primer lugar, todo se ordena. Tus metas se vuelven más claras y tus decisiones, más sabias.

Hoy quiero invitarte a dar un paso más: hacer de esto tu visión personal.

La fe no crece automáticamente; necesita ser cultivada. Es como una semilla que, si se riega con constancia, echa raíces profundas y da fruto, incluso en medio de las tormentas.

La Biblia dice: “Por lo tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, ahora deben seguir sus pasos. Profundicen en Él y edifiquen toda su vida sobre Él. Entonces su fe se fortalecerá en la verdad que se les enseñó” (Colosenses 2:7).

Profundizar en Jesús y edificar tu vida sobre Él significa pasar tiempo a Su lado: leer Su Palabra, orar, recordar Sus promesas, confiar en Su amor y morir a los deseos de la carne.

Habrá días de desánimo, dudas o cansancio, pero justamente en esos momentos es cuando más necesitas acercarte a Dios. Cada pequeña decisión de buscarlo es una semilla que fortalece tu fe.

La fe se construye en lo cotidiano: cuando eliges confiar en lugar de preocuparte, agradecer en lugar de quejarte y creer incluso cuando no ves el resultado.

Tener una visión clara de tu deseo de crecer en la fe te ayudará a ser intencional, a mantener el enfoque y a dar pasos que te acerquen a esa vida plena que Dios planeó para ti.

Amigo/a, ¿cómo imaginas una vida donde tu fe sea el motor de todo lo que haces?

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.