🎁 ¿Qué recompensa estás buscando?
Ayer terminamos con esta idea: hay una recompensa. Pero, ¿de dónde viene esa idea?
Mira una vez más lo que dice Jesús: “Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará” (Mateo 6:2-4, NTV).
¿Qué está diciendo Jesús? Está hablando de dos tipos de recompensa.
Una es la que puedes recibir aquí en la tierra: reconocimiento, homenaje, aplausos, likes, views, seguidores o simplemente la satisfacción de que otros sepan que hiciste algo bueno.
La otra es una recompensa que viene de nuestro Padre celestial.
En otras palabras, Jesús está diciendo: “Si haces esto para que los demás te admiren, la admiración de los demás es todo lo que vas a recibir.”
Pero, por otro lado, hay obediencias que nadie aplaudirá. Hay sacrificios que nadie conocerá. Hay actos de amor que nadie agradecerá.
Pero tu Padre celestial sí los ve.
Él sabe lo que hiciste cuando nadie te estaba mirando. Él conoce las intenciones de tu corazón y valora esa obediencia que quizás nunca recibirá reconocimiento de las personas.
Por eso, al final del día, la pregunta importante es: ¿A quién estoy buscando agradar: a las personas o a Dios?
Amigo/a, la recompensa de la admiración humana es temporal, limitada y muchas veces cambiante.
Piensa en Jesús.
Cuando hizo su entrada triunfal en Jerusalén, una multitud lo recibió con palmas y gritos de “¡Hosanna!”. Todos querían verlo, tocarlo y celebrar su llegada.
Pero esa aprobación duró muy poco. Días después, esa misma multitud estaba clamando a gritos: “¡Crucifíquenlo!”
Así de cambiante puede ser la aprobación humana.
Pero la recompensa de nuestro Padre no depende de las opiniones de las personas. Su recompensa alcanza su plenitud en la eternidad, cuando escuchemos estas palabras: “Bien hecho, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu Señor.”
Ese es un gozo que no depende de los likes, no cambia con las opiniones de los demás y no se acaba con el tiempo. Por eso, Amigo/a, hoy te hago esta pregunta: ¿Por cuál recompensa estás viviendo?