🍒 ¿Qué fruto produce?
¿Alguna vez tuviste que tomar una decisión importante y sentiste una presión interna que te inquietaba o te llenaba de ansiedad?
Hace unos meses tuvimos que tomar una decisión drástica como familia, y no fue fácil. Oramos a Dios; Él respondió. Su voz fue firme, nuestro corazón se llenó de paz y supimos que Él estaba dirigiendo nuestros pasos.
En este tiempo estoy aprendiendo a distinguir su voz y el fruto que produce. Necesitamos su guía en cada momento y aprender a discernirla.
Una de las preguntas que siempre me hago para reconocer su voz es: ¿esta voz produce paz, miedo o ansiedad en mí?
La Biblia dice: “Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo.” (Colosenses 3:15, NVI)
La voz de Dios no genera confusión ni urgencia desesperada. La voz del Espíritu Santo trae paz, aun cuando el camino que señala no sea fácil. Esa paz no siempre significa comodidad, sino una certeza profunda de que Dios está presente y tiene el control.
El miedo, en cambio, te llena de “¿y si…?”, de inseguridad y de escenarios negativos.
Muchas veces confundes esa urgencia interna con la voz de Dios, cuando en realidad es solo el ruido de tus propias preocupaciones. Dios puede llamarte a dar pasos desafiantes, que requieren valentía o paciencia, pero nunca te guiará desde el temor. Su voz siempre se alinea con su carácter: amor, verdad y paz. Incluso cuando confronta, lo hace con ternura y propósito.
Aprender a escuchar la voz de Dios implica detenerte y observar el fruto que deja en tu corazón. Amigo/a, pregúntate: ¿esta voz trae paz, te acerca a Dios y te guía a confiar en Él?
El Espíritu Santo quiere enseñarte a reconocer su voz no por la intensidad, sino por la paz que deja.
¡En este día, déjate guiar por Él!