💭 Ora con expectativa
Una de las cosas más hermosas de caminar con Dios es que Él no solo escucha: Él responde.
A lo largo de esta semana hemos hablado de priorizar la oración, creer que Él oye, ser vulnerables, comunicarnos con Él, crear espacios de silencio y darle lugar al Espíritu Santo.
Pero todo esto tiene un propósito final: orar con expectativa.
Porque la oración no es un monólogo. No es un deseo lanzado al aire. No es un acto religioso.La oración es una conversación real con un Padre vivo, presente y activo.
Dios mismo nos invita a orar con la expectativa de que Él va a actuar. Mira esta promesa: “Clama a mí y yo te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”. Jeremías 33:3 (NVI)
Dios no dice: “clama y veremos…”. No dice “clama y tal vez…”. Él dice: “yo te responderé.”
El problema es que muchas veces oramos, pero sin esperar nada. Oramos por costumbre, por disciplina, por responsabilidad, pero no con expectativa. Y cuando falta expectativa, la oración pierde vida.
Ahí es donde esta verdad puede transformar tu corazón: Dios responde. En sus tiempos, en su forma, en su sabiduría, pero responde.
Por eso, déjame preguntarte, Amigo/a, ¿cómo oraste esta semana? ¿Con expectativa? ¿O solo con palabras?
Quiero animarte a que, a partir de hoy, ores como quien realmente espera que Dios haga algo.
Quiero animarte a que, a partir de hoy, ores como quien realmente espera que Dios haga algo.
Ora como quien cree que el cielo se mueve cuando clamas; ora como quien sabe que el Padre no ignora ninguna oración; ora como quien confía en que Jesús está obrando incluso antes de que puedas verlo.
Y si necesitas guía, enfoque o compañía en este proceso, recuerda que por eso preparé la Audioguía 21 días para habitar en la presencia del Padre: para ayudarte y animarte a orar con convicción, profundidad y expectativa.
Hoy quiero animarte a terminar esta semana con esta convicción: quien espera en el Señor nunca queda defraudado.
Gracias por acompañarme una semana más. Bendiciones, Amigo/a.