⚒️ No tienes que reconstruir todo solo
Amigo/a, llegamos al final de esta serie. Gracias por llegar hasta aquí.
Hoy quiero terminar con algo que quizá ya me has escuchado decir varias veces, pero que verdaderamente creo que es uno de los regalos más hermosos que Dios nos da: la comunidad.
Déjame recordarte esta verdad: no tienes que enfrentarte a las ruinas ni reconstruir solo/a.
En nuestro caminar con Dios, Él siempre nos rodea de personas que nos ayudan a crecer, que nos acompañan en nuestro llamado y que nos ayudan a reconocer las ruinas de nuestro corazón.
En la historia de Nehemías vemos que, cuando se preparaba para comenzar la reconstrucción, no estaba solo:
“Por eso les dije: Ustedes son testigos de nuestra desgracia. Jerusalén está en ruinas y sus puertas han sido consumidas por el fuego. ¡Vamos, anímense! ¡Reconstruyamos la muralla de Jerusalén para que ya nadie se burle de nosotros! Entonces les conté cómo la bondadosa mano de Dios había estado conmigo y lo que el rey me había dicho. Al oír esto, exclamaron: —¡Manos a la obra! Y comenzaron la reconstrucción” (Nehemías 2:17-18, NVI).
El otro día, mi esposa y yo recordábamos nuestro tiempo en el Instituto Bíblico: nuestra amistad y noviazgo, el tiempo en que luché contra la depresión y la obra que Dios hizo en mi vida. Siempre me llena de gratitud pensar en las personas que Dios puso a mi lado para acompañarme, orar por mí y ayudarme a no tomar malas decisiones.
Amigos, maestros, consejeros, personas orando por mí y siendo la voz de Dios en mi vida. Sin todas esas personas que Dios puso a mi alrededor, no estaría donde estoy hoy. No sé si estaría sirviendo a Dios ni si tendría la hermosa familia que ahora tengo.
Por eso, Amigo/a, quiero animarte a que tomes un momento para agradecer profundamente a Dios por las personas que Él pone a tu alrededor: quienes te comparten la Palabra, quienes caminan contigo, quienes te aconsejan, quienes te brindan su amistad y quienes oran por ti.
Este es uno de los regalos más hermosos de seguir a Jesús: no reconstruimos solos. Reconstruimos juntos.