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Fecha de publicación 1 de sep. de 2026

🤫 ¡No tiene la última palabra!

Fecha de publicación 1 de sep. de 2026

Hace unos meses, una persona de mi iglesia decidió difundir mentiras sobre mí y tergiversar la verdad. Cuando me enteré, me dolió profundamente, sobre todo porque sabía que lo que estaba diciendo no era verdad .

Por un momento sentí el impulso de defenderme, aclararlo todo y demostrar que yo tenía razón. Sin embargo, entendí que responder desde la herida solo iba a producir más dolor. Así que tomé una decisión: soltarlo, entregárselo a Dios y perdonar. Eso no hizo desaparecer de inmediato lo que sentía, pero sí cambió la manera en que decidí enfrentar aquella situación.

La Biblia dice: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32, RVR1960).

Muchas veces intentamos perdonar mientras seguimos concentrados únicamente en la persona que nos hirió. Pensamos en lo que hizo, en lo injusto que fue y en todo lo que nos quitó. Pero Pablo nos invita a mirar hacia otro lugar: el perdón que nosotros mismos hemos recibido por medio de Cristo.

Dios conoce nuestros errores, nuestras malas decisiones y aun aquello que nadie más sabe. Sin embargo, en Cristo nos recibe con misericordia, nos ofrece restauración y un nuevo comienzo.

Comprender esto me ha ayudado a caminar con un corazón más libre. Perdonar no significa decir que lo ocurrido estuvo bien, sino decidir que el resentimiento no tendrá la última palabra.

Tal vez hoy también te cuesta soltar una ofensa. Antes de pensar nuevamente en quien te hirió, detente a recordar cuánto te ha perdonado Dios. Permite que su misericordia llene primero tu corazón.

Ora conmigo: “Señor Jesús, gracias porque conocías mis errores y, aun así, decidiste perdonarme. Ayúdame a extender a otros la misma misericordia que recibí de ti. En tu nombre, Jesús. Amén”.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.