👥 No termina contigo… ve y haz discÃpulos
Amigo/a, llegamos al final de esta serie. Como te decía al principio, es uno de mis temas favoritos, porque, aunque tiene todo que ver con mi proceso con Jesús, no termina conmigo, sino con una invitación a ser parte de la misión de Dios en este mundo. ¡¿Puedes imaginar algo más especial?!
Una vez más, el camino del discípulo no termina en la cruz; continúa con una misión.Después de llamar, formar, confrontar y transformar a sus discípulos, Jesús hace algo impresionante: les confía su obra.
Es como el otro día: estaba desarmando una silla que teníamos en el patio porque ya no servía. Mientras estaba allí, mi pequeño de dos años se acercó y, en sus palabras todavía de bebé, me dijo que quería ayudarme. Al principio, solo lo hice a un lado con mi mano porque no me dejaba concentrarme. Pero, por su insistencia, al final le di un destornillador y dejé que se sentara a mi lado.
Quisiera que pudieras ver la cara de orgullo que tenía porque estaba ayudando a su papá.
Así es como me siento al saber que soy invitado por el Dios creador del universo y por mi Señor Jesús a ser parte de su misión en este mundo. Antes de partir, Jesús les dijo a sus discípulos (y, por extensión, a nosotros):“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Y recuerden: yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19-20, NVI).
Amigo/a, el discipulado nunca fue solo para ti.Lo que Jesús hace en ti, quiere hacerlo a través de ti. El discípulo maduro entiende que no fue llamado solo a seguir, sino también a multiplicar, porque seguir a Jesús transforma tu vida, pero hacer discípulos transforma generaciones.
Hoy Jesús sigue haciéndote la misma pregunta que al inicio: ¿Qué buscas?Y también te sigue haciendo la misma invitación: Ven y ve… sígueme… y ve y haz discípulos.
¿Qué tal si haces esta pequeña oración? “Jesús, hoy respondo a tu llamado. Me rindo a ti. Toma mi vida, forma mi corazón y úsame para que otros te conozcan. Quiero caminar contigo todos los días de mi vida. Amén.”