🏆 No te lo puedes ganar
Cuando iba a la universidad, aunque me gustaba lo que estudiaba, muchas veces no quería presentarme a los exámenes. Sentía que lo que sabía no era suficiente. Pensaba que debería haberme preparado mejor, que algo me faltaba.
En el fondo, creía que no tenía la capacidad de aprobar. Y, sin darme cuenta, llevé esa misma forma de pensar a mi relación con Dios.
Sentía que tenía que ganarme su amor. Que tenía que hacer más… orar más, ayunar más, esforzarme más… para no fallarle.
No era que dudara de su gracia; es que no la entendía. Sabía que Él me amaba. Sabía que su gracia era suficiente. Pero en mi corazón… me costaba vivir desde esa verdad.
Vivía como si tuviera que rendir un examen constante para ser aprobada por Dios. ¿Te ha sucedido, Amigo/a?
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8, RVR1960). Este versículo me hizo entender que la gracia no se gana… se recibe.
Dios no te ama más cuando haces más, ni te ama menos cuando fallas. Su amor no está basado en tu desempeño, sino en quién Él es.
Cuando empiezas a vivir desde esa verdad, algo dentro de ti cambia. Ya no vives tratando de ser suficiente; vives desde la certeza de que ya eres amado.
Y desde ese lugar, tu obediencia cambia. Ya no nace del miedo a fallar… sino del amor que ya recibiste.
Amigo/a, hoy no tienes que probar nada. Solo tienes que recibir. Te pregunto: ¿en qué área de tu vida estás intentando “ganarte” el amor de Dios?
Oremos: “Señor, gracias por amarme tanto. Recibo tu gracia. Enséñame a vivir desde la verdad de que ya soy amado. Renuncio a querer ganarme lo que tú ya me diste a través de tu Hijo. En el nombre de Jesús, amén.”