• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 29 de may. de 2026

🫣 ¡No te escondas!

Fecha de publicación 29 de may. de 2026

Hoy quiero compartir contigo algunas claves que te ayudarán a ser libre de una emoción que muchas veces se esconde, pero que pesa profundamente: la vergüenza.

Esta emoción no siempre se ve ni se nombra, pero se siente. Es esa voz interna que susurra: «no soy suficiente», «si supieran quién soy realmente…» . Y sin que te des cuenta, comienza a frenar tu crecimiento espiritual.

La Palabra de Dios nos recuerda: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…" (Romanos 8:1, RVR1960)

A la luz de este versículo, quiero compartirte 3 claves para romper con la vergüenza:

1. Reconoce que la vergüenza no viene de Dios.

Dios no te avergüenza… Él te ha restaurado. La vergüenza te lleva a esconderte, como hizo Adán en el jardín. Pero Dios siempre te llama a acercarte. Si hay una voz que te aleja de Él, que te acusa o te hace sentir indigno(a)… esa voz no viene de Dios.

2. Deja de identificarte con tu error.

La vergüenza te hace creer que lo que hiciste es lo que eres. Pero en Cristo, tu identidad no está definida por tu pasado, sino por lo que Él hizo por ti.

Amigo/a, no eres tu error. No eres tu pasado. Eres quien Dios dice que eres.

3. Acércate a Dios, 

La reacción natural frente a la vergüenza es ocultarse. Pero la libertad comienza cuando haces exactamente lo contrario.

Tal vez has estado cargando con pensamientos, recuerdos o emociones que te hacen dudar de tu valor. Si es así, este es el momento de volver a poner tu mirada en lo que Jesús hizo por ti.

Acércate a Él tal como estás. Háblale. Entrégale lo que sientes. Permite que su gracia sane todo tu interior. Rinde tu corazón, llénate de Dios y de todo lo bueno que Él tiene preparado para ti.

Amigo/a, Dios está contigo, y con Él tienes victoria sobre cualquier emoción que quiera robarte la paz. 🙌

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.