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Fecha de publicación 4 de sep. de 2026

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Fecha de publicación 4 de sep. de 2026

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15, RVR1960).

Cada vez que leo estas palabras, siento que Jesús me invita a mirar con sinceridad lo que sucede dentro de mi corazón.

Porque, en la vida cotidiana, pueden surgir situaciones con nuestra familia, nuestros amigos o incluso con personas desconocidas que nos hieren, nos decepcionan o actúan injustamente. Y es precisamente allí donde necesitamos aprender a extender el perdón y la misericordia.

Algo que me impacta es que Jesús pronunció estas palabras inmediatamente después de enseñar el Padrenuestro: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. (Mateo 6:12, RVR1960).

Entonces comprendí que no podía separar el perdón que recibo de Dios del perdón que debo ofrecer a los demás.

Dios conoce nuestras luchas y no deja de amarnos mientras atravesamos este proceso . Él sabe cuánto pueden doler ciertas palabras y acciones. Pero también conoce esas partes de nuestro corazón que desean aferrarse a la ofensa y seguir recordando lo sucedido.

Jesús pagó un precio muy alto para que tú y yo pudiéramos vivir en libertad. Sin embargo, cuando me niego a perdonar, termino aferrándome a un peso que nunca fui diseñada para llevar. Sin darme cuenta, esa carga comienza a desgastarme, nubla mi mirada  y puede impedirme avanzar hacia la libertad que Dios ya pagó para mí.

Y no sé tú, pero yo quiero vivir plenamente lo que Jesús planeó para mi vida. No quiero que ninguna herida me impida continuar corriendo hacia la meta.

Amigo/a, hoy quiero hacerte una pregunta: ¿La falta de perdón está frenando tu crecimiento espiritual?

Si hoy sientes que no puedes perdonar, déjame orar por ti: “Señor Jesús, gracias por la vida de Amigo/a. Te pido hoy que sanes su corazón y que le des de tu gracia para comenzar a perdonar y ayúdalo a soltar aquello que le impide vivir en la libertad que tú ya compraste para él. Bendigo su vida. En el nombre de Jesús. Amén."

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.