🤞🏼 No es suerte… es la fidelidad de Dios
La semana pasada vivimos una situación que nos sacudió profundamente, pero que también nos recordó algo que a veces olvidamos: Dios sigue estando con nosotros. Dios sigue cuidando de nosotros.
Íbamos regresando a casa después de una reunión de la iglesia. Eran alrededor de las diez de la noche y todo parecía normal, hasta que de repente vimos algo que nos llenó de miedo: personas armadas en la calle.
Sin pensarlo demasiado, seguimos nuestro camino y llegamos a casa lo más rápido posible. Gracias a Dios, llegamos bien. Más tarde entendimos mejor lo que estaba ocurriendo y lo único que pudimos hacer fue agradecerle a Dios por habernos guardado.
En momentos así, el corazón puede responder de muchas maneras. Una de ellas es permitir que el corazón se llene de angustia, miedo e incertidumbre… o podemos optar por un mejor camino: hacer una pausa… “Selah. Detenerse lo suficiente para recordar que, aun en medio del peligro, Dios no ha dejado de ser fiel”.
En el Salmo 3, David está viviendo algo similar. Su entorno es inseguro, hay oposición, hay una amenaza real: “Muchos son, Señor, mis enemigos; muchos son los que se me oponen, y muchos aseguran de mí: ‘Dios no lo salvará’. Selah” (Salmo 3:1-2, NTV).
Ahí aparece otra vez esta palabra: Selah. Una pausa. Un alto. Un respiro intencional.
Y mira lo que pasa después de esa pausa: “Pero tú, Señor, eres el escudo que me protege; tú eres mi gloria; tú mantienes en alto mi cabeza” (Salmo 3:4, NTV).
La situación de David no cambió.Los enemigos seguían ahí.La inseguridad no desapareció.
Pero algo sí cambió: su perspectiva. ¿Por qué? Porque hizo una pausa para recordar. Recordó quién es Dios, recordó lo que Dios ya había hecho en el pasado y recordó que la fidelidad de Dios no depende de las circunstancias.
Amigo/a, la memoria espiritual es combustible para la fe.
Por eso hoy quiero invitarte a hacer una pausa y preguntarte: ¿Dónde has visto a Dios obrar en tu vida? ¿Qué milagros ya olvidaste? ¿De qué cosas Dios ya te ha librado?
Porque, ¿sabes?, tu fe no solo se construye con lo que esperas, sino también con lo que recuerdas.
Selah.