👀 No eres espectador de tu lucha
El otro día estaba caminando hacia la escuela de mi hija para recogerla, cuando de repente vi un auto muy lindo.
Mientras lo observaba, algo llamó mi atención: tenía una calcomanía en el vidrio trasero que decía: «Deja que Dios escriba tu historia…» Y pensé: «Wow… qué gran mensaje».
Pero casi al mismo tiempo me di cuenta que había otro sticker en el vidrio; la palabra «playboy» con el conejito que acompaña este logo. Por un momento me quedé desconcertado con esto, pero después pensé: realmente a veces nuestra vida puede verse así. Por un lado, queremos que Dios escriba nuestra historia. Pero por otro lado, hay cosas dentro de nosotros que quieren escribir una historia completamente distinta.
Por eso las palabras de Pablo son tan profundas e importantes: «Los que viven conforme a la carne fijan la mente en los deseos de la carne; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu» (Romanos 8:5, RVR1960).
Amigo/a, si has entregado tu vida a Cristo, si le has reconocido como tu salvador y tu Señor, entonces dice la Palabra de Dios que has sido marcado con el Espíritu Santo.
Por lo tanto, dentro de ti hay dos naturalezas que están en constante lucha, en conflicto entre sí. Y esto es lo importante: tú no eres solo un espectador en esta lucha. ¿Qué acaba de decir Pablo? Todo depende de dónde fijas tu mente.
En otras palabras, lo que alimentas se fortalece y lo que ignoras se debilita.
Lo que piensas.Lo que consumes.Lo que repites.
Todo eso fortalece una dirección. No se trata solo de evitar el pecado sino de aprender a alimentar el Espíritu.
Es como dijo el escritor Dallas Willard: «La gracia no se opone al esfuerzo».
Amigo/a, tu crecimiento espiritual no es automático, es intencional. Así que hoy, haz una pausa y pregúntate con honestidad: ¿Qué estás alimentando en tu vida?
Porque esa respuesta está definiendo en quién te estás convirtiendo.