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Fecha de publicación 22 de ago. de 2026

🚶🏻‍♂️ No enfrentes esto solo

Fecha de publicación 22 de ago. de 2026

Hubo momentos en mi vida en los que, sin darme cuenta, comencé a aislarme espiritualmente. Seguía amando a Dios, pero dejaba de compartir lo que estaba viviendo, me alejaba de personas que podían animarme y trataba de resolver todo por mi cuenta.

Con el tiempo entendí que la inconstancia encuentra un terreno fértil cuando nos aislamos. Cuando estamos solos con nuestros pensamientos, es más fácil desanimarnos, ceder ante las dudas o perder de vista lo que Dios nos ha hablado.

Por eso la Biblia dice: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos… sino exhortándonos” (Hebreos 10:24-25, RVR1960).

Dios nunca diseñó nuestra vida espiritual para que la viviéramos solos. Necesitamos personas que oren por nosotros, nos recuerden la verdad, nos animen cuando estamos cansados y, cuando sea necesario, nos ayuden a corregir el rumbo.

He comprobado que una conversación sincera, una oración compartida o una palabra recibida en el momento oportuno pueden renovar nuestras fuerzas y ayudarnos a continuar. No porque las personas ocupen el lugar de Dios, sino porque muchas veces Él las utiliza para sostenernos.

Amigo/a, quizá últimamente has intentado enfrentar tus luchas en soledad. Hoy puedes dar un paso firme: vuelve a congregarte, escribe a alguien de confianza o pide oración. No esperes hasta sentirte completamente desanimado.

La constancia también se construye caminando junto a otros. Porque, cuando tu fe se debilita, alguien puede ayudarte a levantarla; y mañana quizás seas tú quien fortalezca a otra persona.

Te aliento a que no camines solo.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.