• ES
    • AR Arabic
    • CS Czech
    • DE German
    • EN English
    • ES Spanish
    • FA Farsi
    • FR French
    • HI Hindi
    • HI English (India)
    • HU Hungarian
    • HY Armenian
    • ID Bahasa
    • IT Italian
    • JA Japanese
    • KO Korean
    • MG Malagasy
    • MM Burmese
    • NL Dutch
    • NL Flemish
    • NO Norwegian
    • PT Portuguese
    • RO Romanian
    • RU Russian
    • SV Swedish
    • TA Tamil
    • TH Thai
    • TL Tagalog
    • TL Taglish
    • TR Turkish
    • UK Ukrainian
    • UR Urdu
Fecha de publicación 7 de feb. de 2026

💫 Los milagros suceden

Fecha de publicación 7 de feb. de 2026

Cuando ponemos nuestros ojos en Jesús, algo comienza a transformarse dentro de nosotros antes de que cambien las circunstancias.

Esa es una verdad que he aprendido en mi propio caminar, mientras sigo esperando por mi milagro. La fe no siempre cambia lo externo de inmediato, pero sí cambia la manera en que atravesamos la espera. De la misma forma, Abraham aprendió esta lección.

En Romanos 4 hemos estado viendo que su fe no se sostuvo porque las condiciones mejoraron, sino porque decidió, sin dudar ni cuestionar, confiar en la fidelidad de Dios por encima de la realidad que lo rodeaba.

Su cuerpo y el de Sara parecían dar un veredicto final; aun así, Abraham eligió creerle más a la promesa que a la evidencia.

Muchas veces, pensamos que la fe consiste en negar lo que sentimos o lo que vemos. Sin embargo, la fe es mucho más profunda. Abraham no ignoró su situación; simplemente no permitió que esa situación tuviera más peso que la palabra de Dios.

Con el tiempo entendí que, cuando quitamos los ojos de Jesús, las circunstancias crecen y parecen imposibles; pero cuando volvemos a mirarlo a Él, el problema pierde autoridad.

Por eso, cuando eliges creer, incluso en medio de la espera, comienzas a darte cuenta de que estás a la puerta de tu milagro. Jesús mismo nos enseñó que la fe tiene una dirección clara: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2).

Tal vez hoy estás mirando más el diagnóstico, la cuenta bancaria, el silencio o el tiempo que ha pasado. Pero quiero animarte a levantar la mirada. Los milagros, sin duda, comienzan cuando cambias el enfoque.

Entonces, Amigo/a, ¿qué pasaría si hoy decides soltar la circunstancia y volver a poner tus ojos en Jesús? Allí, justo allí, comienza a abrirse la puerta de lo que tanto has estado esperando.

No te detengas aquí… En el próximo devocional veremos por qué la fe no sólo cree, sino que permanece, y cómo la constancia espiritual prepara el terreno para lo que Dios te prometió.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.