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Fecha de publicación 3 de sep. de 2026

💰 Los dos deudores

Fecha de publicación 3 de sep. de 2026

Pedro le preguntó a Jesús cuántas veces debía perdonar a quien lo ofendiera. Como respuesta, Jesús contó la historia de un siervo que tenía una deuda imposible de pagar.

Cuando el rey le exigió el pago, aquel hombre cayó de rodillas y le suplicó que tuviera paciencia. El rey, movido a misericordia, hizo mucho más de lo que el siervo había pedido: lo dejó libre y le perdonó toda la deuda.

Sin embargo, al salir, ese mismo hombre encontró a un compañero que le debía una cantidad mucho menor. Su compañero también se arrodilló y le rogó que tuviera paciencia, pero él se negó a escucharlo y ordenó que fuera enviado a la cárcel.

Cuando el rey se enteró, le dijo: “¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?” (Mateo 18:33, RVR1960).

Esta enseñanza es muy clara: el rey representa a Dios; la deuda imposible de pagar representa todo lo que Dios nos ha perdonado; y la deuda menor representa las ofensas que otras personas cometen contra nosotros.

Esta parábola me llevó a examinar mi propio corazón. Es fácil recibir el perdón de Dios y, al mismo tiempo, continuar exigiendo que otros paguen por cada palabra, error u ofensa que cometieron contra nosotros.

A través de esta enseñanza, Jesús me estaba llevando a comprender la inmensidad de la misericordia que recibimos y a reconocer que ya no podía seguir exigiendo que los demás pagaran eternamente por lo que me hicieron.

Amigo/a, cuando olvidamos cuánto hemos sido perdonados, comenzamos a llevar cuentas de las faltas de los demás. Pero cuando recordamos la gracia y la misericordia que Dios ha tenido con nosotros, nuestro corazón puede comenzar a soltar y perdonar, no necesariamente porque la otra persona lo merezca, sino porque nosotros mismos vivimos gracias al perdón que no merecíamos.

Eres inmensamente amado.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Lorena Fitzgerald
Author

Formo parte del Ministerio de la Mujer de mi iglesia y hago coaching con mujeres. Disfruto compartir y ayudar a otros en su viaje espiritual.