🚧 ¿Lo que sientes te está construyendo… o destruyendo?
Se habla mucho hoy en dÃa de las emociones. Expresarlas, validarlas, escucharlas… pero ¿qué sucede cuando lo que sientes comienza a dominarte?
Muchas personas creen que el enojo es simplemente una reacción normal, algo que "sale" y ya está. He aprendido que si el enojo, no se gestiona correctamente, no desaparece, se acumula. Se esconde en el silencio, en una mala actitud, en la distancia. Y sin darnos cuenta, comienza a afectar nuestra paz, nuestras relaciones… y nuestro corazón.
Dios no niega lo que sientes. Pero sà te advierte sobre el peligro de quedarte ahÃ:
"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo." (Efesios 4:26-27, RVR1960)
El enojo sostenido puede abrir puertas que después son difÃciles de cerrar. Puede transformarse en resentimiento, en dureza, en distancia, y comenzar, lentamente, a destruirte por dentro.
El enemigo sabe esto. Por eso te susurra que tienes razones suficientes para quedarte en ese lugar, que no pasa nada, que es justo sentirte asÃ. Pero una emoción mal gestionada, con el tiempo, se convierte en una cadena.
Jesús vino a romper esas cadenas. No se trata de ignorar lo que sientes, Amigo/a, sino de no permitir que eso te gobierne.
Hoy puede ser un buen momento para detenerte y preguntarte: ¿Este enojo me está construyendo o me está destruyendo?
Dios quiere sanar lo que hay detrás de esa emoción. Quiere darte paz y traerte verdadera libertad. Y a lo largo de esta semana vamos a profundizar juntos en esas emociones que, si no se rinden a Dios, pueden volverse tóxicas, pero que en sus manos pueden ser completamente transformadas.
¿Estás listo para permitirle a Dios trabajar en tu corazón?
Es mi oración que Dios traiga libertad a cada área de tu vida. Te llevo en mi corazón.