🌺 Lo que se perdió en el jardín
Hace unos meses cometí un grave error. Como decimos en mi país, la regué feo.
¿Cuál fue mi error? Se me olvidó pagar la electricidad en casa. ¿Sabes cómo me di cuenta de mi error? Cuando nos cortaron la electricidad. ¿Sabes por qué digo que la regué feo? Porque solo faltaban un par de días para Navidad.
¡Cómo le explicas a tu familia que no habrá electricidad en casa para navidad porque se te olvidó pagar!
Se me caía la cara de vergüenza. Lo único que quería era esconderme. Gracias a Dios se pudo solucionar a tiempo. Pero todavía recuerdo la vergüenza y el deseo de esconderme.
Ahora, déjame llevarte al jardín del Edén. ¿Sabes qué fue lo primero que pasó después de que Adán y Eva comieran del fruto prohibido? Dice la Biblia: “En ese momento los ojos de ambos fueron abiertos y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera” (Génesis 3:7, NVI).
Wow, no sé si alcanzas a percibir todo lo que se perdió con solo esta frase. Confianza, vulnerabilidad, intimidad, seguridad, libertad. Hay tanto que se perdió en ese momento.
Pero esta no es la peor parte: en ese momento por primera vez en la historia el ser humano… se escondió de Dios.
Amigo/a ¿puedes sentir el peso de esa frase? Eso es lo que hace el pecado, no solo te hace fallar…
- Te hace huir.
- Te hace cubrirte.
- Te hace esconderte.
Lo que comenzó como una duda terminó en una relación fracturada con Dios, relaciones dañadas con otros y una identidad distorsionada.
Pero la historia no termina ahí. A pesar del error, a pesar de la vergüenza, a pesar de que se escondieron, Dios salió a buscarlos.
Dios preguntó “¿Dónde estás?”, no porque no supiera dónde estaban, sino como una invitación a regresar. Y es la misma invitación que te hace hoy, Amigo/a. ¿Te has estado escondiendo? ¿Te sientes lejos de Dios?
No sigas corriendo de Dios, mejor corre hacia Él. Porque el mismo Dios que salió al jardín a buscar a Adán es el Dios que hoy quiere encontrarte y restaurarte.