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Fecha de publicación 30 de ago. de 2025

✨ Lo que rindes a Dios, Él lo transforma en bendición

Fecha de publicación 30 de ago. de 2025

Estamos llegando al final de esta serie, y hoy llegamos a una de las partes centrales de la historia de Abraham, de hecho es uno de los capítulos centrales de toda la Biblia. El momento cuando después de 25 años de espera, Dios responde a la oración de Abraham, a su más grande anhelo, y junto a su esposa Sara, reciben la promesa, su Isaac.

Luego, uno de los momentos más impactantes en la vida de Abraham ocurre cuando Dios le pide algo impensable: entregar en sacrificio a su hijo Isaac.

“Y Dios ordenó: Toma a tu hijo Isaac, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré” Génesis 22:2

¿Sabes? Isaac no era solo su hijo, era el hijo de la promesa, ¡el milagro por el que había esperado 25 años! ¿Puedes imaginarlo? 

Caminar tres días con la madera del sacrificio sabiendo que al final del camino se supone que debes entregar a quien más amas. El texto es intencional al repetirlo: “tu hijo, tu único, a quien amas”. Dios sabía lo que significaba para Abraham y aun así se lo pidió.

Pero quiero ser claro en esto, aquí no vemos a un Dios cruel. Vemos a un Dios que va directo al corazón. La verdadera prueba no era física, sino espiritual: ¿quién ocupa el primer lugar en tu vida? 

La realidad es que todos tenemos un “Isaac”, algo o alguien que amamos profundamente y que puede llegar a ocupar el lugar que solo Dios merece. Puede ser una relación, un sueño, un plan, una meta personal.

Cuando Dios te pide que lo sueltes, no lo hace para herirte, sino para liberarte. 

Como cuando Dios me pidió soltar una relación que yo había idealizado. La verdad es que me enojé con Dios, pensé que Él quería hacerme sufrir. Pero con el tiempo entendí que no era así, que Dios estaba trabajando en mi corazón. 

Amigo/a, cuando pones a alguien en el lugar de Dios, no solo te alejas de Él, también cargas a esa persona con un peso que no puede llevar.

Sin embargo Abraham confió más allá de lo que podemos imaginar. 

Dice la Biblia que Abraham llegó a la conclusión que aun si Isaac moría, Dios lo traería de vuelta… ¡Wow! ¿Te imaginas la fe y la confianza que se necesita para llegar a este tipo de conclusión?

Amigo/a, lo que Abraham descubrió ese día cambió su vida: 

  • Que Dios es suficiente.
  • Que lo que se entrega con fe, Dios lo devuelve transformado.
  • Y que la obediencia trae bendición.

Dios quiere ser tu mayor tesoro. No porque sea egoísta, sino porque es el único que puede llenar tu corazón sin romperlo.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.