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Fecha de publicación 7 de nov. de 2026

🪺 Lo que el Padre anhela

Fecha de publicación 7 de nov. de 2026

Como papá, una de las cosas que más me llenan de gozo es volver a casa después de un día de trabajo y ver a mis hijos salir corriendo a abrazarme, gritando de alegría porque he llegado.

El fin de semana pasado me pasó algo así. Había estado fuera por un viaje misionero, y cuando regresé, mis hijos gritaban de alegría. Solo querían estar conmigo, encima de mí, disfrutando de mi presencia. Para mí, como papá, es muy especial darme cuenta de que mis hijos de verdad me extrañan cuando no estoy y que quieren estar conmigo.

Creo que por eso, cuando leo esta historia, puedo identificarme con el padre. De alguna manera puedo entender el dolor de su corazón al darse cuenta de que sus dos hijos, cada uno a su modo, le están diciendo que valoran mucho más lo que pueden recibir de él que a él mismo.

El hijo menor le pide su herencia y se va lejos para derrocharla. El hijo mayor se queda en casa, pero cuando su hermano por fin regresa, lo único que hace es reclamarle a su padre por no haber recibido lo mismo.

Y cuando leo la respuesta que el padre le da al hijo mayor, veo algo hermoso en su corazón. Mira lo que le dice: “Hijo mío, le dijo su padre, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo” (Lucas 15:31, NVI).

¿Puedes ver el amor y la ternura de estas palabras? Su hijo se está quejando, le está reclamando y ni siquiera quiso entrar a la fiesta. Aun así, el padre sale a buscarlo y le recuerda: “Tú siempre estás conmigo. Todo lo que tengo es tuyo”.

Al final, no es que al padre no le importen la obediencia o el trabajo de su hijo mayor. Es que lo que más anhela no es lo que su hijo pueda hacer, sino a su hijo.

Así es nuestro Padre celestial. No anhela lo que podemos hacer ni nuestro buen comportamiento. Lo que más anhela es a nosotros. Por eso envió a su Hijo Jesucristo a morir en una cruz por ti y por mí: porque anhelaba restaurar su relación contigo y conmigo.

Cuando leo esta parábola, muchas veces pienso: “¿Cuántas veces he sido como uno de estos dos hijos?”. A veces me alejo buscando lo que el mundo me ofrece. Otras veces estoy cerca, sirviendo, pero con el corazón lejos de Dios. Y en los dos casos, el Padre me dice lo mismo: “Hijo, tú siempre estás conmigo”. Dicho de otra manera: “Yo siempre estoy contigo”.

Así que hoy quiero invitarte a pensar una vez más con cuál de los dos hijos te identificas. Y quiero recordarte que el Padre no te está esperando para pedirte cuentas. Te está esperando con los brazos abiertos, para recibirte con su amor y su gracia, con la misma alegría con la que mis hijos me reciben cuando llego a casa.

Entonces, ¿estás buscando a Dios por quién es Él o por lo que puede darte?

Mi oración es que hoy decidas buscar a Dios por quién es, porque Él es un Padre bueno que te ama y que te está esperando con los brazos abiertos.

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.