💡 ¡La solución llegará!
¿Alguna vez has tenido un problema tan grande que no has podido pensar en otra cosa?
Hace unos meses, mi familia y yo pasamos unos días en una ciudad cercana a la nuestra. A pesar de que era un lugar tranquilo y estaba rodeada de los míos, no podía dejar de pensar en una situación complicada que habíamos estado atravesando durante varios meses. Me sentía atrapada en una realidad que parecía no tener una solución clara ni un final cercano.La angustia llenaba mi corazón de pesar.
Sin embargo, una mañana algo cambió. Ese día decidí que, sin importar cuán grande pareciera el problema, volvería a recordarme el amor de Jesús por mí y por mi familia, y a alegrarme porque Él estaba de nuestro lado. Recuerdo que levanté mis manos estando a solas con Él y comencé a dar gracias a Dios. Confesé en voz alta que el Señor tenía nuestras vidas en sus manos y que ese problema tendría solución.
¡Dios ya tenía la salida!
En cuestión de minutos, sentí una paz profunda y nuevas fuerzas surgieron dentro de mí. Pasé de la angustia a la esperanza en menos de diez minutos. Ese es el poder de experimentar, comprender y recordar el amor de Dios en nuestras vidas.
Mira lo que dice la Palabra de Dios: “Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios.” (Efesios 3:19, RVR1960).
Sí, Amigo/a, cuando su amor llena tu corazón, estás completo en Él, en todas las áreas de tu vida.
Comienza hoy a darle gracias al Señor por la solución que ya viene en camino y por cada una de sus bendiciones sobre tu vida.
¡Permite hoy que su amor llene de plenitud cada área de tu vida!