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Fecha de publicación 27 de ago. de 2026

🧂 La sal debe mantenerse diferente

Fecha de publicación 27 de ago. de 2026

Hace poco pasó algo en la escuela de mi hija Elena que, por un lado, nos dio mucha risa a mi esposa y a mí, pero por otro lado también nos hizo sentir muy orgullosos de ella.

Desde hace algún tiempo hay una serie animada que se ha vuelto muy popular entre los niños. Trata sobre un grupo de chicas que son cantantes y utilizan su música para cazar demonios.

Aunque esta serie es muy famosa, como padres hemos decidido que Elena no la vea. Hemos hablado con ella sobre nuestras razones y, aunque al principio no fue fácil convencerla, poco a poco ha llegado a entender nuestra decisión.

Hace unos días, en la escuela pusieron la canción principal de esa serie para que los niños la bailaran. Elena les dijo a sus maestras que ella no la iba a bailar porque sus papás no querían que viera esa serie. Pero lo que más nos sorprendió fue que... ¡convenció a otras niñas de que tampoco la bailaran!

Lo que me hace pensar en la advertencia que Jesús nos hace en Mateo 5: “Pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo lo recobrará? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.” Mateo 5:13

¿Pero qué significa eso? ¿Cómo puede la sal perder su sabor?

En los tiempos de Jesús, la sal no era tan pura como la que compramos hoy en el supermercado. Muchas veces estaba mezclada con otros minerales e impurezas. Con el paso del tiempo o al entrar en contacto con la humedad, la parte salada podía disolverse y lo que quedaba ya no servía para cumplir su propósito.

Creo que esa es precisamente la imagen que Jesús quiere usar. Nuestro llamado es estar en el mundo, pero sin permitir que el mundo moldee nuestro corazón.

Como padres, esa experiencia con Elena nos recordó la importancia de cuidar aquello que alimenta el corazón. Por eso procuramos acompañarla en lo que ve, escucha y aprende. Y de la misma manera, mi esposa y yo también buscamos ser intencionales con lo que permitimos entrar en nuestra mente y en nuestro corazón. Porque queremos seguir cultivando un corazón que ame a Jesús por encima de todo.

Y es que si tu no cuidas tu corazón, poco a poco puedes empezar a perder ese "sabor" que te hace diferente.

Jesús nos llamó a vivir con un carácter diferente, reflejando sus valores en medio de una sociedad que muchas veces camina en dirección contraria.

Amigo/a, hoy quiero dejarte esta pregunta para reflexionar: ¿Hay algo en lo que ves, escuchas, piensas o prácticas que poco a poco está apagando el sabor que Cristo quiere producir en tu vida?

No lo olvides nunca: ¡Eres un Milagro!

Eleazar Diaz
Author

Pastor principal de una iglesia y director de un programa de discipulado y misiones en Guadalajara, México. Mi pasión es que cada persona pueda tener una relación intima y apasionada con Dios.