🧭 La prueba revela dónde está tu fe
Es fácil decir: “Confío en Dios” cuando todo marcha bien ¿Cierto? La verdadera pregunta aparece cuando la vida comienza a complicarse.
De hecho, Pedro escribió que nuestra fe puede ser probada como el oro que pasa por el fuego (1 Pedro 1:6-7, RVR1960).
El fuego no crea el oro; revela su pureza. Algo parecido sucede durante las dificultades.
De repente, descubrimos cuánto dependemos de una persona, de una respuesta, de nuestra estabilidad económica, trabajo, salud o, simplemente, de sentir que teníamos todo bajo control.
Y cuando todo eso comienza a tambalearse, Dios nos invita nuevamente a poner nuestra confianza en Él.
Las tormentas muchas veces revelan lo que los días cómodos esconden. Nos muestran dónde está realmente nuestra fe.
Y aunque ese descubrimiento pueda resultar incómodo, también puede convertirse en una oportunidad. Las pruebas revelan dónde está nuestro corazón, y he aprendido que muchas veces son necesarias para producir frutos eternos en nuestra vida.
Quizás últimamente descubriste temores que no sabías que tenías. Tal vez te diste cuenta de que necesitas controlar todo para sentirte seguro. O estás descubriendo que tu fe parecía fuerte mientras recibían las respuestas que esperabas.
Por eso, quiero animarte a que no huyas de lo que Dios te está mostrando. Entrégaselo.
Amigo/a, una fe que ha sido probada y permanece aferrada a Dios se convertirá en una fe inquebrantable. Una fe que ya no dice: “Confío porque entiendo”, si no: “Confío porque conozco a Aquel que camina conmigo”.
Mira, las pruebas han sacudido muchas cosas en mi vida, pero también ha fortalecido mi fe y me ha llevado a conocer y a depender de Jesús como nunca antes.
¡Dios quiere perfeccionarte y afirmarte en medio de las tribulaciones! No te desanimes, aférrate a Él más que nunca. Porque nunca soltará tu mano.